“A veces el loco termina por creer que su delirio es real, igual que le ocurre a menudo a un escritor con su novela”

Santander. – Tanto la locura como la literatura suponen dos vías de escape de la realidad, por eso es común que se entremezclen y se confundan. Esta relación y sus referentes históricos, como Freud o Kafka, se van a abordar esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en el curso humanístico que mayor número de alumnos ha atraído este verano: Literatura y locura: los límites habitables.

"A veces el loco termina por creer que su delirio es real, igual que le ocurre a un escritor con su novela" ha afirmado Raúl Gómez Gómez, director del seminario. Asimismo, ha explicado que este encuentro "quiere tender un puente de reflexión entre la literatura y la locura, con el objetivo de entender que la línea divisoria entre los cuerdos y los alienados no existe". En opinión de Gómez, director de Recursos de Atención Social de la Fundación Manantial, "estamos todos muy cerca, los locos del lado de los cuerdos y viceversa", por eso ha señalado como objetivo último del seminario "humanizar el tratamiento de una enfermedad".

Gómez también ha comentado que "el tema de los locos y sus delirios fantásticos ha generado mucha literatura a lo largo de la historia" y ha puesto como ejemplo El Quijote de Cervantes como una de las obras de referencia en esta materia.


La 'inclasificable locura' de Kafka

Por su parte, el psiquiatra y escritor Fernando Colina Pérez ha analizado la figura de Kafka y lo ha definido como "un personaje terriblemente inescrutable y dificilísimo de entender". Colina ha detallado las características "más locas" y "las más cuerdas" de este popular autor. En esta línea, ha destacado que "Kafka era claramente obsesivo, pero no se le puede encorsetar en el perfil de neurótico obsesivo pues todas las categorías le fallaban en algún punto".

El psiquiatra ha asegurado que "el estilo kafkiano es atractivo porque inquieta" y es que, en sus palabras, "pocas vidas están tan enlazadas entre su vertiente creativa y la real".

 

Fotografía: Juan Manuel Serrano