La ciudad de La Línea de la Concepción cuenta desde el día 9 de abril de 2003 con un nuevo Centro de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

La inauguración supuso empezar las actividades de la UIMP en La Línea con una jornada especialmente atractiva. El escritor Mario Vargas Llosa impartió una conferencia magistral titulada “El siglo de las utopías”, y cerró la jornada, con una magnífica actuación musical, Felipe Campuzano.

La sede se ubica en uno de los edificios más emblemáticos del municipio, dada su arquitectura racionalista: el chalet D’amato, vivienda familiar de un prestigioso comerciante maltés desde 1939; anteriormente un popular teatro donde la gente acudía a disfrutar de los espectáculos más famosos del momento.

La ubicación de la Universidad supone un gran avance en las actividades académicas y culturales, no sólo para La Línea, sino también para toda la zona geográfica.

CHALET D’AMATO, SEDE DE LA UIMP – LA LÍNEA

El solar que actualmente alberga la sede de la UIMP, era, a principios de siglo, propiedad de la familia Ramírez Galuzo. Sobre él se ubicaba un barracón de madera con techumbre de chapas de hierro, conocido con el nombre de “Salón Canela”, lugar utilizado como juegos de bolos.

Poco después fue utilizado como Teatro de feria (“Teatro María Gurina”), una especie de café cantante donde se bebía y se bailaba.

Tras esto, el solar fue comprado por Francisco Villar Sánchez por 6000 pesetas, pagadas en dos plazos. El buen empresario que era se propuso la creación de un Teatro en condiciones, al que le dio el nombre de “Teatro Pascualini”, en memoria de su hijo Pascual, fallecido a temprana edad. Este Teatro, inaugurado en 1910, alcanzó pronto una gran popularidad, sobre todo en la zona de Gibraltar, por su amplio repertorio de zarzuelas y sainetes. Fueron muchas las compañías importantes que frecuentaban el citado lugar. Entre ellas: la Compañía de los Duques de Sevilla, la Compañía de Murillo o la Comedia de María Guerrero.

Después de varios años de éxito, el teatro se deterioró, dejando de funcionar allá por el año 1935. No era rentable reconstruirlo, tampoco repararlo y aún menos en plena guerra civil.

En 1939, el ruinoso y glorioso coliseo linense fue comprado por Beagio D’amato Fucci, un comerciante de origen maltés, quien ordenó su derribo para construir la que desde aquella fecha fue su residencia familiar.

La construcción del chalet se le encargó al arquitecto italiano Francisco Facio, quien realizó las obras del proyecto diseñado por el arquitecto Eligio Fernández Quiñones.

El edificio es de estilo racionalista, movimiento arquitectónico nacido en Alemania a principios de los años 30 y considerado como origen de la arquitectura moderna. Es una limpia composición de volúmenes cúbicos y estética neoplástica, con detalles expresionistas en el vallado exterior. Su singularidad es compartida solamente por otras dos casas en toda Andalucía.

En sus orígenes era un edificio rodeado por un jardín plagado de flores, que junto a las ruidosas fiestas dadas por Beagio D’amato, eran una de las mayores características del chalet.

Con el paso de los años, fallecido ya el propietario del inmueble, fue cayendo en el abandono, convirtiéndose en el hogar de numerosas personas sin casa, lo que ocasionó quejas repetidas de los vecinos de la zona de La Velada. Por esta razón el Ayuntamiento linense proyectó expropiar el edificio y restaurarlo, pero debido a las dificultades financieras y a los problemas con los herederos, el proyecto se retrasó.

El 16 de enero de 2002 sería la fecha que marcaría una nueva etapa en la historia de este emblemático edificio linense, pues es en esta fecha cuando comenzaron las obras de restauración para la ubicación de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en el antiguo y por siempre conocido Chalet D’amato.

Estructura actual del Chalet D’amato; sede linense de la UIMP.

La superficie total sobre la que se asienta la sede es de 847.96 m2. De esta superficie, contamos con 460.17 m2 útiles, distribuidos en cuatro plantas bien diferenciadas:

Planta semisótano: cuenta con la actual cafetería, aseos y almacenes.
Planta baja: dos vestíbulos, sala de juntas, dependencia para la administración, aseo de minusválidos y dos aulas.
Planta alta: dos despachos, aula, aseos y terraza.
Ático: despacho dirección y acceso a cubiertas.

Además de las dependencias descritas, se le ha añadido también a la estructura exterior – primitiva del edificio un moderno ascensor, con la finalidad de facilitar el acceso a las plantas superiores.