El catedrático de Literatura de la Universidad de Brown (Estados Unidos) señaló que en una ocasión, tanto a Goytisolo como al escritor Julián Ríos, se les ocurrió que los tres “deberíamos empezar la reforma española denunciando la decadencia”, para lo cual compartieron el pseudónimo de “El caballero del antifaz”. Una reforma que, según Ortega, les tocó iniciar “enmendando entuertos y espantando fantoches” hasta que la revista donde escribían “cambió de manos antes de la primera lanza”.
Ortega tuvo palabras de admiración hacia el autor de “La Isla” y dijo que “no olvidará nunca sus ensayos sobre la historia y la novela y su correlato; el sombrío asombro de Campos de Níjar”. Para el escritor peruano, a los dos autores les debemos “la inventiva y la esperanza” de su obra frente a “la desvalorización mutua dominante”.
Ortega expuso que tanto Goytisolo como el periodista Juan Luis Cebrián “han apoyado el turno de los jóvenes”, que -según dijo-, han pasado de ser lectores a “escritores del país plural”.
La idea de compromiso social de Goytisolo quedó patente también a lo largo del discurso de Ortega cuando éste resaltó la conciencia social del escritor de “ Las semanas del Jardín” al mencionar su premura en responder positivamente a la invitación que le hizo la escritora norteamericana Susan Sontag a Sarajevo “para dar testimonio de la matanza”.
Así mismo, el autor de “La mesa del padre” terminó su introducción destacando “lo reflexivo” de la obra de Goytisolo, donde los temas de sus novelas “no es otro que nosotros mismos, sus lectores, hechos personajes de esta construcción de un sujeto narrativo que se constituye en las sumas del español”.
