El secretario de estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky ha afirmado hoy que “es necesario que haya una gran sentada del ciclismo a nivel mundial” porque es un deporte “maravilloso” y lo que “quiere todo el mundo” es que pudiésemos “dar al botón o poner el contador a cero”. En este sentido, ha asegurado que “hay esfuerzos que se están haciendo para conseguir un nuevo punto de partida del ciclismo”.
Durante una rueda de prensa previa a su intervención en el ciclo Conversaciones en la Magdalena, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, Lissavetzky insistió en que “el Tour debe jugar un papel importante”.
Sobre todo, puntualizó, porque “al fin y a la postre el Tour supuso un revulsivo después de la Operación Puerto y luego vino la ducha de agua fría cuando salió el positivo de Landis”. En este sentido, abogó por esperar a ver si “esta nueva temporada permite relanzar, desde la limpieza, el ciclismo mundial” ya que “ese es, de verdad, uno de los mayores deseos que yo tengo”.
Lissavetzky que compareció ante los medios acompañado por la ciclista Doris Ruano y el subdirector del Diario As, Juan Mora, aseguró que “es un buen momento” para abordar un fenómeno como en el dopaje en el deporte en la UIMP. Sobre todo, matizó, después de “todo lo que ha sucedido” en los últimos tres años y, más aún, “cuando, según el CIS, hay una percepción en la sociedad de que el dopaje es malo para la salud y para lo que entendemos como el juego limpio”.
“No queremos que haya tramposos que se aprovechen tomando sustancias, usando métodos prohibidos para tener ventajas sobre los que no hacen trampas”, aseveró el secretario de estado para el Deporte quien insistió en que “era necesario” llevar a cabo actuaciones que “han permitido mandar un mensaje claro que no es sólo del Gobierno sino del conjunto de la sociedad”.
En ese sentido, dijo a los periodistas que “estamos hablando de dopaje no exclusivamente en el deporte profesional sino del uso de muchos jóvenes que no están en el circuito profesional”. Como ejemplo, aludió a un estudio elaborado en Francia donde, aproximadamente, el uno por ciento de los jóvenes preadolescente, menores de quince años, en algún momento había tomado una sustancia. Una cifra que, en su opinión, es “muy, muy importante”.
Lissavetzky también citó un estudio confeccionado por un profesor italiano relativo al tráfico internacional de sustancias dopantes que, según dijo, “pone los pelos de punta”. “31 millones de consumidores en el mundo, 700 toneladas anuales de esteroides anabolizantes que equivalen a 14.000 millones de dosis individuales, 70 toneladas de testosterona sintética, 34 millones de dosis de EPO y hormona del crecimiento y un volumen de negocio estimado por la INTERPOL, a nivel de todo el planeta, de 20.000 millones de dólares en el año 2006”, relató.
A la vista de estas cifras reconoció a los periodistas que “no se está inventando un problema”. El hecho real, explicó, “es un problema que existe no sólo en España sino en el conjunto del mundo y en los países más avanzados quizá de forma más notoria que no afecta exclusivamente al deporte profesional ni muchísimo menos y que puede poner en riesgo a la sociedad”.
En este sentido, recordó que se han puesto en marcha algunos “mecanismos” como, por ejemplo, la Ley de protección de la salud y de lucha contra el dopaje en el deporte o la intensificación de la colaboración entre administraciones porque “no se puede erradicar el dopaje solamente con un buen laboratorio de control anti dopaje que habrá que ir haciéndolos con más excelencia científica”.
“Hay que tener colaboración entre los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, utilizar el Estado de Derecho para solucionar un problema que existe en la sociedad”, insistió Lissavetzky quien abogó no sólo por quedarse con los aspectos represivos sino también con los preventivos. Es decir, “que haya información, sensibilización, formación, que exista el componente educativo que permita que cada uno conozca los problemas que hay si toma esas sustancias”.
Por todo ello, concluyó que “estamos inmersos en esta batalla” en la que “los medios de comunicación han jugado un papel importantísimo” ya que, en su opinión, “han hecho de portavoces y amplificadores” y eso, dijo, “hay que agradecerlo”.
Finalmente, el secretario de estado para el Deporte insistió en la necesidad de debatir sobre el dopaje en el deporte sobre todo, aseguró, “en el momento más brillante del deporte español”, con 471 medallas en 45 deportes en el año 2006 que “da idea de un país polideportivo que en alta competición tiene magníficos resultados y que quiere ampliar la base social de sus practicantes”.
En este sentido, avanzó el incremento del 46´7 por ciento de la financiación del Programa ADO que destinará más de 60 millones de euros para la preparación de Pekín 2008 o los 14 millones de euros que el Gobierno concederá al deporte paralímpico que “nunca hubo en la historia”. En definitiva, concluyó “luces para el deporte que sean lo más poderosas posible sin olvidar las sombras”.