El comisario europeo de Economía, Joaquín Almunia, ha asegurado hoy en la sede de Santander de la UIMP que “no pasa mi cabeza volver a ser miembro del Gobierno”. Es más, ha matizado que tuvo el honor de serlo hace veinticinco años, en una época que calificó como “extraordinariamente interesente” y que “ahora, a quien les toca, es a la gente de la siguiente generación que lo están haciendo muy bien”.
Precisamente, preguntado por los periodistas sobre si tiene alguna aspiración tras la última remodelación acometida por José Luis Rodríguez Zapatero entre los miembros de su Gobierno, Almunia afirmó que no. “Las tenía hace veinticinco años y las cumplí con creces habiendo estado nueve años en el Gobierno”, respondió el ex ministro socialista, quien insistió en que “ahora tengo mi trabajo de comisario, que es lo que me absorbe todo y estoy encantado”.
En un encuentro con los medios de comunicación, previo a su intervención en el VI Encuentro Santander-América Latina, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Almunia se refirió también a la sanción de 151 millones de euros impuesta por la Unión Europea a Telefónica por abuso de posición dominante en el mercado de ADSL.
Almunia admitió que “es una sanción muy alta”. La segunda más alta impuesta a una empresa individual, matizó, después de la de Microsoft. No obstante, insistió en que la Comisión Europea tiene entre sus funciones hacer cumplir las reglas de la competencia.
“Lo que queremos es hacerlas cumplir con todas las consecuencias porque los ciudadanos tienen derecho a que las empresas que gestionan servicios tan importantes como la telefonía, las telecomunicaciones o el ADSL respeten las reglas de la competencia”, aseveró Almunia, quien concluyó que “eso va en nuestro beneficio”.
Preguntado además por la posibilidad de “relajar” los límites del pacto de estabilidad para ayudar a algunos países con sus reformas estructurales, Almunia recordó que “fue revisado hace dos años, cuando conseguimos un acuerdo de todos los estados miembros”. Desde el 2005 hasta aquí, puntualizó, “está siendo eficaz, porque no ha generado conflictos y está contando con la unanimidad de todos los estados miembros”.
Sin embargo, el comisario europeo de Economía advirtió que, aunque “estamos en una situación diferente”, con una recuperación económica y menos déficit público “sigue habiendo necesidad en los países europeos de consolidar la situación de las cuentas públicas y de reducir los niveles de endeudamiento”.
Hay países que están empezando a notar ya el impacto del envejecimiento de la población sobre sus sistemas de protección social, afirmó Almunia, quien insistió en que los responsables políticos y los gobiernos “tenemos la obligación” de entregar a las siguientes generaciones unas cuentas públicas sostenibles y para eso se necesita hacer más esfuerzos en la reducción de la deuda y del déficit.
Almunia avanzó que, el próximo lunes, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, acudirá a la reunión del Eurogrupo en la que se conocerán cuáles son sus intenciones, su programa, sus reformas y sus propuestas.
En este sentido, dijo estar seguro de que “todos vamos a salir de esa reunión considerando que las reglas que tenemos para asegurar la disciplina presupuestaria deben seguir siendo respetadas porque nos va mucho en ello a todos”. “Es bueno para el funcionamiento de la zona euro, para mantener unas condiciones de crecimiento y sostenibilidad como las que todos deseamos para Europa”, concluyó.
Finalmente, a preguntas de los periodistas sobre la decisión de Rodrigo Rato de abandonar su puesto de director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), Almunia respondió que “tiene derecho a tener en cuenta sus consideraciones personales”.
Eso sí, abogó porque la tarea que Rato de impulsar una serie de reformas en este organismo sea continuada por su sucesor. De hecho, Almunia apostó porque, a partir de octubre, el FMI tenga un nuevo director ejecutivo que siga impulsando las reformas porque “es necesario adaptarlo a las condiciones de la economía global, mejorar su gobernanza y redistribuir el peso de los diferentes países en cuanto a representación, votos y cuotas para que siga cumpliendo un papel clave en la economía global”.