El redactor jefe de la Agencia Vascopress, Florencio Domínguez, ha afirmado hoy en Santander que si ETA ha sobrevivido, ha sido por la “preocupación por la seguridad” de la banda. Explicó que a partir de una “crisis” que atravesó la banda terrorista en 2002, el grupo comenzó una “remodelación interna con un solo criterio: la seguridad”.
El escritor y periodista navarro agregó que entre las medidas que se tomaron para reforzar esa seguridad, se encuentran por ejemplo “la impresión de testimonio de los detenidos”, para que los miembros “aprendan de las experiencias de sus compañeros”; “aportar información sobre los pisos utilizados” para elaborar un mapa, o comunicar “dónde han robado los coches”, entre otras acciones.
Domínguez, en su intervención en el curso ‘Terrorismo y seguridad: amenazas y respuestas’, que tiene lugar esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), trató otras modificaciones que realizaron a causa de la crisis.
Entre los cambios llevados a cabo, el autor de La violencia nacionalista de ETA, también destacó los efectuados en el terreno organizativo, en el que se produce una “descentralización”. Domínguez expuso que “de las tres ramas” que componían la banda, que eran la rama logística, la política y la de dirección, se pasó a “once aparatos, que aún permanecen en la actualidad”.
El redactor jefe de Vascopress, enumeró los aparatos, entre los que destacó los de “reclutamiento, información, negociación, extorsión, tesorería, financiación o núcleo de atención a los presos”, entre otros. Según el periodista navarro, la rama que “sufrió más modificaciones fue la política”, ya que se dividió en “cinco aparatos nuevos”.
Según el experto en ETA, también hubo variaciones en “el modo de operar de los comandos que actúan en España”. Precisó que dejaron de ser “unidades territoriales fijas”, para ser sustituidas por “grupos móviles que se desplazan para cometer los atentados, y se van”, lo cual implica que “hayan perdido el interés en los pisos francos”.
A partir de este momento (2002), según el periodista Domínguez, las células también variaron, ya que pasaron de estar compuestas por “aproximadamente diez personas”, a ser de “dos o incluso de una sola persona”, para facilitar la “movilidad”. Además, se modificaron los desplazamientos, y los miembros de ETA comenzaron a “recurrir al transporte público”, y destacó que incluso “se mueven en bicicletas”.
Con respecto al factor humano, el creador de Dentro de ETA: la vida diaria de los periodistas insistió en que existe “poca preparación, tanto en el apartado técnico, como en la capacidad de adaptación a la vida clandestina”. El escritor comentó que esa falta de preparación se debía a una “renovación acelerada, y a la reducción de actividades de adiestramiento”.
Por otro lado, el experto navarro aseveró que “a menudo llama la atención la edad de los miembros del grupo”, refiriéndose a la “juventud” como uno de los “rasgos característicos” de la organización terrorista. En este sentido, Domínguez diferenció entre tres etapas.
El primer periodo que describió el periodista y escritor fue el comprendido entre 1970 y 1993, en el que “la edad media de ingreso es de 34 años aproximadamente”; a partir de ahí, y hasta 2003, se produce un descenso, y los nuevos miembros tienen alrededor de 25 años; por último, en 2003 se produce “una nueva inflexión”, y la edad se incrementa llegando a los 29 años.
Así mismo, el experto en ETA analizó “el tiempo de vida activa de un miembro hasta que es detenido”. Reveló que es de “una media de 26 meses”, y agregó que “se ha reducido con respecto a 1978”, año en el que el tiempo de permanencia era “de 51 meses aproximadamente”.
En cuanto al sexo de los integrantes de la banda terrorista ETA, Domínguez explicó la evolución que ha experimentado la presencia femenina. A este respecto, avanzó que “hasta los años setenta, sólo el 8% eran mujeres”. Sin embargo esa cifra fue aumentando, hasta que “en 1989, las mujeres suponían más de un tercio”. A partir de ese año, la cifra comienza a descender, y “en la actualidad ha retrocedido”.
Preguntado por los “próximos objetivos” del grupo terrorista, el escritor navarro confesó que los desconoce. No obstante, declaró que existe “el temor de que pretende matar”, y aseguró que “no será muy diferente a lo que hemos vivido los años anteriores”.
Tras su ponencia en el curso, el periodista moderó una mesa redonda sobre ‘La amenaza del terrorismo en las sociedades contemporáneas’, en la que intervinieron el director general de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, José Manuel Rodríguez Uribes; la diputada del PNV en el Congreso y miembro de la Comisión del 11-M, Margarita Uría Etxebarría; el diputado autonómico de IU y portavoz adjunto del Grupo Parlamentario de IU en la Cámara Andaluza, Antonio Romero; el catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad del País Vasco y miembro de la Comisión Ejecutiva y del Patronato de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Francisco José Llera y el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Basauri y portavoz municipal del PP, José María Agüeros.