El pintor Antonio López ha propuesto una “vuelta al trabajo” sobre “el natural, -la visión directa de la realidad-, aunque tenga muchas dificultades” porque “el recurso de la fotografía” es generalmente “empobrecedor”.
El artista, que participó junto a Julio López en una rueda de prensa previa a su trabajo en el taller que imparten en la UIMP, señaló que aunque “en la fotografía todo son ventajas”, la foto “nunca te va a dar ese misterio que tiene el mundo o la naturaleza” y tratando “lo natural” hay que “verificar durante días y horas” esa realidad.
Sobre los talleres comentó que “han proliferado muchísimo estos años”, y explicó que “surgieron en el circulo de Bellas Artes” con el objetivo de “prolongar la enseñanza reglada” que se imparte en “los centros oficiales, en las facultades y en las escuelas de artes y oficios”.
El taller, concretó, es “una reunión de pintores alrededor de un artista” a los que “puede serles útil la relación durante unos días con esa persona que a ellos les puede interesar”.
En su caso, señaló, establece “un método de trabajo desde la pintura y el dibujo hecho directamente del natural” por lo que coloca naturalezas muertas, figuras humanas, generalmente desnudas y trata “de crear unos motivos estimulantes como punto de partida” para que “tiren de ellos y deseen trabajar sobre el tema”
En la misma línea recalcó que “cuando propones unos temas estimulantes, en este caso dos desnudos y un bodegón muy amplio”, y alguien “con sensibilidad” trabaja sobre ellos, “en muy poco tiempo crea un pedazo de pintura que tiene emoción”.
Para el pintor y premio Príncipe de Asturias de Bellas Artes es “muy importante” que los alumnos “perciban y confíen en su forma de trabajo” y manifestó que “estos talleres dan la oportunidad de conectar a pintores y escultores”.
“En el caso de las artes plásticas”, explicó, que están “fuera de la enseñanza reglada” se “pueden tener cosas que decir” por eso “son importantes” estos encuentros en los que manifestó “quiere que sus alumnos sean libres” y “defiendan su propio criterio”.
En opinión del artista, “el secreto” está en que “el nivel de todo sea alto”, porque, como dijo, “no se trata de aprender el oficio sino de hablar como unos cuantos médicos se reúnen y hablan de la medicina y de los problemas que tiene cada uno”. Por eso, aseguró, le “asombra” cómo surge el trabajo “sobre el natural”.
Por su parte, el escultor Julio López, quiso “hacer notar que la diferencia” que se produce entre dar unas clases regladas y ya establecidas a lo que se hace en este tipo de cursos.
“La diferencia principal”, señaló, es que “aquí es un espacio de tiempo completamente diferente a todos los demás”, tanto para alumnos como para el profesor, son momentos de encuentro “verdaderamente peculiares” porque “ellos han escogido al profesor y el profesor a ellos” por lo que “no hay ningún tipo de reglamento que les haya obligado a hacer” este curso.
En la misma línea aludió a la “voluntad de comunicación” que tienen “con el profesor” por lo que “ese espacio es algo que sale de la realidad se convierte en un momento mágico en la vida de estros muchachos”
Para el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1982, lo que “más importancia tiene” es que los alumnos “despierten sus conceptos, amplíen su panorama y abran su perspectiva”.
El escultor, continuó señalando que el “fruto” que se obtiene de estos talleres “no es obtener un objeto más bonito ni mejor terminado” sino que “es lo que quede como poso entre los alumnos”.
A preguntas de los periodistas sobre el nacimiento de un artista comentó que “si no has nacido predispuesto y con un mínimo de aptitudes encaminadas a ese mundo no tienes mucho que hacer”, pero tampoco se consigue nada, agregó, “si no te esfuerzas y aprendes ante todo lo que se ha hecho anteriormente”.
El pintor Antonio López finalizó comentando cuáles son sus próximos proyectos y resalto que “en este momento estoy trabajando en la ampliación de unas cabezas muy grandes para la estación de Atocha”.
Por su parte, Julio López señaló que “lleva varias cosas a la vez” y concluyó asegurando que le parece “muy bonito pensar” que a lo mejor “no se muero sin acabar el monumento a Neruda”