La escritora mallorquina Carmen Riera ha afirmado hoy, durante el curso que imparte en la UIMP, que “la literatura tiene que estar al servicio de tus ideas”, con “un compromiso moral”, si bien “tú puedes ser una persona militante, como ciudadana, pero no una escritora militante”.
A este respecto, Riera afirmó, dentro del curso ‘Todos queremos ser Sherezade’ del ciclo ‘El autor y su obra’, que se considera una “mujer feminista, no una escritora feminista”, entendiendo por feminismo la lucha por defender los derechos de la mujer. En ese sentido, aseveró que la “literatura de tesis esta obsoleta”.
La ganadora del Premio Nacional de Literatura de la Generalitat de Catalunya en 2001 afirmó que en toda su obra se puede encontrar una defensa de la mujer sin que sus libros sean feministas. Y añadió que se había ido apartando de la línea de la revista ‘Vindicación Feminista’, en la que participó en su fundación, porque no era un feminismo “que la convenciera en absoluto”.
Respecto a la pregunta planteada en su ponencia, ¿para qué escriben los escritores?, Riera respondió que el compromiso de los autores, tras el Franquismo, había ido desapareciendo, quedando como único ejemplo de lo contrario Almudena Grandes. A su vez hizo referencia a Arturo Pérez Reverte quien, según Riera, contestó al interrogante afirmando que escribía para entretener al público.
Una posición que la autora defendió, ya que divertir, aseguró, significa etimológicamente sacar a otra posibilidad, y “esa variante es la que interesa” a la autora. La mallorquina reconoció que le gustaría que sus libros “cambiaran la vida de la gente que los lee” puesto que su vida literaria nació en el clima de compromiso literario del mayo del 68 aunque admitió que “no se hace ilusiones al respecto”.
Proceso Creativo
Ante la cuestión, planteada por una alumna, de si Riera sabía cómo iban a acabar sus obras, ésta contestó que si bien sabía de antemano el desenlace de ‘Cuestión de amor propio’ y ‘El último azul’ en ‘La mitad del alma’ desconocía “hacia dónde iba”, a pesar de saber que estaba escribiendo “algo sobre la identidad”.
Respecto al proceso creativo, la catedrática de Literatura Española en la Universidad Autónoma de Barcelona afirmó que “estás en otro lugar, muchas veces, cuando puedes, estás únicamente en ese lugar” haciendo referencia a un mundo paralelo. Aseguró que “es tal el universo de ficción, es tan importante para ti, que no ves la realidad de tu entorno”, llevándose incluso a la cama y a clase a sus personajes.
Para ilustrar esta visión, Carmen Riera puso como ejemplo su experiencia durante la gestación de su obra ‘El último azul’, una época en la cual la autora “no pisaba la ciudad actual de Palma, sino la del siglo XVII”. El título de esta novela surgió cuando la mallorquina escuchó la expresión en la playa, un nombre que hace referencia a la última línea del horizonte marino, “a la que nunca llegas nadando”.
Por otra parte afirmó que “una novela es la creación de un mundo” y un buen autor depende de su capacidad para crear ese mundo propio. Riera desechó la idea de retomar la escritura de una obra ya que “la creación de ese mundo implica estar metido en él y si se abandona cuesta mucho volver a entrar”.
La filóloga afirmó que, en una “primera situación”, escribe en mallorquín y seguidamente lo traduce al castellano puesto que le permite ver “cómo funciona el texto”, no sigue un horario y aseguró que escribió ‘El verano del inglés’ “en quince días”.
