La secretaria confederal de la Mujer de CCOO, Carmen Bravo, y la secretaria para la Igualdad de UGT, Almudena Fontecha, han reconocido hoy en Santander que su objetivo es que “la negociación colectiva haga de la Ley de Igualdad una ley efectiva y de corrección de las desigualdades que se producen en todos los ámbitos del mercado de trabajo”.
En un encuentro con los medios, previo a su participación en el seminario `Una sociedad en transformación: una ley para la igualdad´, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), aseguraron que “nuestra experiencia hasta ahora es que no ha encajado mal incorporar los planes de igualdad y con ese ánimo nos vamos a enfrentar a la negociación colectiva 2007-2008”.
En este sentido, la secretaria para la Igualdad de UGT, Almudena Fontecha, negó que la posible conflictividad de la citada norma y aseguró que la obligatoriedad de negociar planes de igualdad con las empresas “es un elemento más de la negociación colectiva”.
De hecho, calificó la ley como “una herramienta nueva de la que disponemos las organizaciones sindicales y patronales para corregir varias cosas”. Así, por ejemplo, se refirió a la participación de las mujeres en el mundo del trabajo, para que aumente la tasa de ocupación femenina que sigue siendo menor que la masculina, o la desigualdad retributiva que sigue siendo una realidad porque las mujeres siguen cobrando un 30 por ciento menos que los hombres.
Es más, Fontecha aseguro que “lo que se pretende es que, además de lo que veníamos haciendo a través de los convenios colectivos, con estos planes de igualdad impulsemos medidas que corrijan esto: el que las mujeres tengan más oportunidades de empleo, que sea de calidad y que, además, no cobremos menos”.
Por su parte, la secretaria confederal de la Mujer de CCOO, Carmen Bravo, preguntada sobre la existencia de alguna empresa que pueda aplicar, a corto plazo, un plan de igualdad avanzó que en la negociación colectiva que se ha cerrado antes del verano y que afecta a algunos convenios sectoriales importantes como el de banca, químicas o vidrio “sí que hay compromiso en elaborar un plan de igualdad en estos sectores”.
No obstante, matizó que, como la propia ley indica, “habrá que hacer un diagnóstico del sector, ver cuáles son las carencias y dificultades que hay para que las mujeres se incorporen a esos puestos de trabajo en la promoción, en la formación y en las retribuciones para, después, poder aplicar cada una de las medidas que permita que esa desigualdad se vaya corrigiendo”.
En relación a la situación de la Administración General del Estado donde el número de hombres en puestos de responsabilidad sigue siendo mayor que el de las mujeres, Fontecha insistió en que a la hora de acceder a los puestos de trabajo, como se hace a través de oposiciones y de criterios de objetividad, “no hay tantos obstáculos para que las mujeres participen en el mundo del trabajo, en la administración”.
Sin embargo, admitió que, en el acceso a un puesto de responsabilidad, “siguen apareciendo las mismas dificultades tanto en la empresa privada como en la pública”. Por eso, avanzó que la Ley de Igualdad compromete a todos los gobiernos y a todas las administraciones para romper ese “techo de cristal” al tiempo que plantea que las administraciones dispongan de un plazo para procurar que su consejo de administración tenga una composición “equilibrada” de hombres y mujeres, que se corresponda, a su juicio, con el nivel de formación que hoy las mujeres de nuestro país tienen.
Finalmente, interpelada por las críticas realizadas en este mismo seminario por la empresaria Rosa Mª Llopis que dijo estar “decepcionada” con los sindicatos ya que, para ella, deberían ser los primeros en dar ejemplo con la igualdad, Fontecha recordó que “las organizaciones sindicales hemos apoyado la Ley de Igualdad”. Es más, abogo porque ella, como empresaria que está a favor de la Ley de Igualdad según sus declaraciones, propicie que las organizaciones empresariales apoyen la ley “ya que no lo hicieron”.
En la misma línea, Bravo aseguró que los sindicatos están muy comprometidos con la igualdad al tiempo que recordó que “las trabajadoras no estamos presentes en todos los sectores ni en todas las empresas”. Por ello, reconoció que lo primero es incorporar mujeres a esos empleos donde todavía no están representadas y, después, participar en las elecciones sindicales y en la negociación colectiva.
