La ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, ha asegurado hoy en Santander que la reforma del Bachillerato “no es una rebaja en la exigencia” sino que “busca fomentar en el alumno la adquisición de responsabilidades”.
Durante su intervención en una rueda de prensa, posterior a la inauguración del Encuentro ‘El Plan Nacional de I+D+i 2008-2011: un nuevo horizonte para la ciencia y la tecnología de España’, organizado por la UIMP, recordó que, esta modificación surge de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Educación (LOE) que definió como “exigente” al tiempo que insistió que forma parte del “esfuerzo que hay que hacer para conseguir que cada alumno llegue al máximo de sus posibilidades”.
Así, añadió que esta ley “pone en marcha un sistema flexible y con una atención individualizada”, lo que no significa, a su juicio, que se aplique una “rebaja en la exigencia”. Es más, afirmó que la reforma, todavía sin aprobar, “permitirá que alumnos con una o dos asignaturas suspendidas pasen de curso y, además, si tienen suspendidas, tres o cuatro puedan optar por no repetir el curso completo sino por repetir sólo las asignaturas suspensas”.
En este sentido, insistió en que “repiten los mismos que repetían” ya que los alumnos con más de cuatro asignaturas suspensas tienen que repetir todo el curso. Eso sí, advirtió que, en primero de Bachillerato hay entre 9 y 11 asignaturas, lo que significa que un alumno que suspende tres asignaturas puede haber aprobado ocho
Por todo ello, Cabrera recalcó que el objetivo de esta ley es “responder a los retos que tiene nuestro sistema educativo” entre los que habló de las cifras de abandono escolar que son, en su opinión, “muy preocupantes”.
“Estamos hablando de alumnos de 16 años en educación preuniversitaria”, recordó la titular de Educación, quien matizó que, por tanto, “el elemento de flexibilidad tiene como objetivo que los alumnos adquieran responsabilidades y aprendan a tomar decisiones como van a atener que hacerlo cuando lleguen a la universidad”.
Además, hizo hincapié en que “esta reforma busca incentivar y estimular a los alumnos para que permanezcan en el sistema y acaben el Bachillerato porque, a su juicio, “obligarles a repetir ocho asignaturas aprobadas puede provocar que abandonen sus estudios”.
Finalmente, Cabrera señaló que “con la reforma existe la opción de coger asignaturas de segundo aunque, dependerá de la regulación que hagan las distintas Comunidades Autónomas, de lo que decida el centro escolar y de lo que aconsejen los profesores”.
“El futuro pasa por la I+D+i”
“El futuro pasa por la I+D+i”, aseguró la ministra de Educación tras asistir a la inauguración en Santander del Encuentro en el que se presentó el Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008-2011, que definió como “un ejercicio de planificación estratégico de la intervención pública en el sistema español de ciencia y tecnología en el que se establecen los objetivos y prioridades en materia de investigación e innovación a medio plazo y se diseñan los mecanismos que garanticen su consecución”.
En este sentido, Cabrera explicó que “se ha procurado que el nuevo plan sea algo más que una lista de campos de investigación o sectores empresariales susceptibles de recibir ayudas públicas”. De hecho, afirmó que “su núcleo es un conjunto de instrumentos de apoyo a la investigación, el desarrollo y la innovación para alcanzar los objetivos fijados en el horizonte del año 2011 entre los que cabe señalar alcanzar un 2´2 por ciento del PIB en I+D+i y que un 60 por ciento de este gasto sea ejecutado por el sector empresarial”.
Para ello, avanzó que el establecimiento de prioridades no se establecerá por temáticas sino atendiendo a criterios de excelencia, lo que supone que “no es que no haya temas prioritarios sino que deberá determinarlos la comunidad investigadora en el proceso de evaluación”.
Entre las novedades respecto a planes anteriores, la titular de Educación destacó la creación de una línea instrumental de fortalecimiento institucional para hacer posible la puesta en marcha de nuevas líneas de investigación, así como una financiación institucional que “supone un avance en la dirección correcta hacia la mejora de la financiación de nuestras universidades y organismos públicos de investigación a los que hay que asegurar financiación suficiente y exigir resultados”.
No obstante, aseveró que la “principal” novedad será la puesta en marcha de una actuación de apoyo a la contratación estable de investigadores “distinguidos” en universidades, organismos de investigación, hospitales y otras entidades de I+d+i. Así, comentó como el denominado Programa Severo Ochoa “permitirá la contratación de investigadores de alto nivel científico, españoles o extranjeros, y se destinará a la creación de nuevas líneas de investigación”.
Cabrera elogió la reducción del número de instrumentos y convocatorias ya que, según señaló, “hasta ahora llevaba consigo más de 100 convocatorias anuales, algunas similares, lo que ha dado lugar a la duplicación de solicitudes y evaluaciones”.
De hecho, anunció que, en el nuevo plan, se agruparán en 6 líneas instrumentales y 13 programas nacionales ya que el objetivo final es que, en último término, cada línea instrumental tenga una única orden de bases y cada programa se refleje en una sola convocatoria para pasar de más 100 a menos de 20 convocatorias anuales en total.
En la misma línea, se refirió también al avance hacia la puesta en marcha de una “ventanilla única”, mediante la creación de un canal único para la tramitación de solicitudes y la normalización de los procesos que “facilitará la relación de los usuarios del plan con la administración y mejorará la eficiencia en a gestión”.
“Nos proponemos que, en el futuro, exista una única página para solicitar financiación en todas las convocatorias del plan, avanzar para que la tramitación por Internet sea obligatoria en 2009, trabajar en la creación de un sistema informático de gestión y una base datos única para todos los gestores de convocatorias de I+D+i y avanzar en un formulario normalizado único”, concretó la ministra.
En cuanto a la estructura básica del nuevo plan insistió en que se estructura en cuatro grandes áreas, directamente relacionadas con sus objetivos generales por lo que “deben entenderse como cuatro grandes grupos de objetivos”.
Así, se refirió a la generación de conocimiento y capacidades; el fomento de la cooperación en I+D; el desarrollo e innovación tecnológica sectorial y un área de acciones estratégicas como son salud, biotecnología, cambio climático y energía, telecomunicaciones y sociedad de la información y la comunicación y nanociencia y nanotecnología, nuevos materiales y nuevos procesos industriales.
En definitiva, concluyó, “cuatro grandes áreas del plan que responden a cuatro objetivos como son generar conocimiento y capacidades; fomentar la cooperación para que ese conocimiento se difunda y aproveche adecuadamente; potenciar la competitividad de las empresas en su dimensión tecnológica; y, por último, impulsar acciones estratégicas en campos con gran potencial científico y tecnológico y económico”.
Por último, Cabrera recordó que, a lo largo de los últimos años, desde el Gobierno “hemos venido insistiendo en la importancia de impulsar un nuevo modelo económico a largo plazo basado en la mejora de la productividad y la competitividad entre cuyos pilares se encuentran, sin duda, la apuesta por la mejora del capital humano y científico-tecnológico de nuestro país”.
De hecho, comentó que “una buena muestra de que nos tomamos en serio este objetivo es el esfuerzo realizado en términos presupuestarios y que han supuesto que, entre 2004 y 2007, el presupuesto que el Estado ha destinado a actividades de I+D+i se ha incrementado en más de un 100 por cien en lo que supone un incremento sin precedentes de los fondos públicos destinados a esta materia”.
Todo ello, añadió, sin olvidar innovaciones de “gran importancia” como el lanzamiento de la iniciativa Ingenio 2010, que supuso la puesta en marcha de programas diseñados específicamente para solucionar problemas previamente identificados; el programa Consolider que persigue incrementar la masa crítica en el ámbito de la investigación básica; o los CENIT y los proyectos singulares y estratégicos, diseñados para fomentar la cooperación entre las empresas y el sistema público de investigación.