
Santander, 10 de julio de 2008.- El poeta vasco Karmelo Iribarren ha afirmado hoy en Santander que, en la literatura, se siente como un “exiliado” en el País Vasco. “Vivo allí, pero no espero ningún tipo de reconocimiento”, prosiguió, aunque reconoció tenerlo “asumido” ya que, de lo contrario, “los encargados de que esto sea así se sentirían recompensados”.
En Euskadi el castellano “a efectos oficiales, no existe”, aseveró Iribarren en una rueda de prensa previa a su intervención en el ciclo ‘Veladas poéticas’ de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), junto al editor Abelardo Linares. Además, el poeta añadió que “si uno quiere publicar un libro en castellano, no puede”.
Aseguró, además, que existe “gran diferencia entre el apoyo mediático y económico que se da al euskera con respecto al que se da al castellano: ninguno”. Esta situación “es la realidad”, relató Iribarren y provoca que “sufran” muchos escritores de poesía que “no reciben ni el mínimo apoyo”.
Por lo contrario, muchos escritores euskaldunes “de menor valía, reciben premios todos los días”. “La diferencia es apabullante”, sentenció.
Por su parte, Linares se lamentó de que “no siempre los mejores poetas sean los que más se leen” y de que “la mejor poesía no sea la más valorada”. También se quejó de que mucha de la poesía “no recibe la atención que se merece” e incluso, añadió que en la poesía española “hace tiempo que falta polémica y debate”.
Por otro lado, se refirió a la “mala situación” que atraviesan, según el editor, las revistas literarias. En este sentido, explicó que los suplementos “están en manos de grandes grupos mediáticos” que, en su opinión, “han perjudicado a la poesía en concreto y a la literatura en general”.
“Para que un suplemento saque un libro concreto”, declaró el editor, “lo importante no es que sea bueno”, sino que “sea noticiable”. Esto se debe a que “tienen la idea” de que la poesía “interesa a poca gente”, y de que sólo recibe una atención mediática si el que publica el libro “es un cantautor como Sabina”.
No obstante, se mostró positivo ante la situación de la poesía en España, la cual, según Linares, “se puede leer a la carta”, debido a que contamos con una “gran cantidad” de poetas “muy buenos”.
Respecto al futuro de la edición, opinó que “va a cambiar profundamente” y que “está volviendo al siglo XVIII”. “El libro ha tenido un desarrollo que está volviendo a su fin”, afirmó, ya que “estamos en la era de la imagen”. No obstante, Linares consideró que “el libro no va a desaparecer”, sino que “se va a redimensionar”.
