
Santander, 8 de julio de 2008.- La catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Málaga, María Dolores Ramos Palomo, ha asegurado hoy en Santander que la relación entre la mujer y el mundo académico es “una pareja estable desde hace cuarenta años” aunque con “problemas de ajustes y desajustes como todas las relaciones”.
Ramos explicó durante su intervención en el seminario ‘Historiografía y tendencias en Historia Contemporánea: grandes maestros, nuevos valores’ organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) que prefiere utilizar el término “historia de las mujeres y no historia del género” para referirse a una disciplina que empezó “en los años 60 ó 70″. Contrastó la “juventud” de esta disciplina frente a la del mundo académico que “se pierde en la noche de los tiempos” ya que “se remonta a la Edad Media”.
La catedrática andaluza clasificó la “joven historia de las mujeres” en distintas fases.
Sobre estas “tres diferentes etapas” resaltó que la primera es la de “encontrar legitimidad”, cuya misión era “hacer visible a la mujer y rastrear las zonas que estaban en penumbra”. La segunda es la “etapa contributiva”, relacionada con “los movimientos sociales de los años 70 y 80 como el pacifismo, el estudiantil y el naciente ecologismo”. De la tercera fase aclaró que se trata de la “etapa militante” que “suple a la débil institucionalización” femenina.
Redundó en la idea de la “mayor militancia y menor institucionalización”, principalmente en España, Portugal y Grecia debido a que las dictaduras franquista, salazarista y de los coroneles respectivamente “duraron mucho más de la cuenta”. En este sentido resaltó el “importante papel de Cataluña” en la relación “con otras historiografías europeas”.
Ramos explicó que su interés por el papel de la mujer en la historia surgió en los años 80 con la elaboración de su Tesis doctoral ‘Burgueses y proletarios malagueños. Lucha de clases en la crisis de la restauración, 1914-1923′, cuando descubrió que, por ejemplo, y “aunque nadie” se lo había dicho “nunca”, las mujeres también tenían “actitudes violentas contra quienes violentaban las huelgas” en la “denuncia y caza del esquirol”.
Sin embargó añadió que “en los planes de estudio hay muy poco” desde “este enfoque” de la relación de la mujer con la historia, y explicó que el Instituto de la Mujer lleva “diez años con estudios de las mujeres y de género”. A este respecto aseguró que el Ministerio de Igualdad ha servido para que lo relativo a estos temas “se incluya en I+D+i”.
Agregó que se ha producido un “salto cualitativo” en el tratamiento de la mujer que ha llevado a “analizar conceptos de la historia de las mujeres que han saltado a la política o a la sociedad” con términos como “violencia de género o políticas de género”. Precisamente sobre el concepto de género explicó que “erróneamente” se utiliza “género como mujer”, y aclaró que ante la crítica de realizarse una historia femenina “la historia de los hombres está hecha pero no desde una perspectiva de género”.
Además calificó como “revolución pendiente” algún tipo de cambio que reconozca el trabajo en el ámbito del hogar ya que “los usos del tiempo son discriminatorios hacia la mujer” porque “desde cuando la jornada laboral era de diez a doce horas a ahora que es de seis a ocho” la mujer ha tenido que llevar a cabo después las tareas domésticas.
