
Santander, 15 de julio de 2008.- La escritora Nuria Amat ha afirmado hoy en Santander sentirse “un poco una escritora invisible” por considerar que no está “englobada” en la denominada literatura femenina, una situación que se produce “porque no han querido”.
La autora barcelonesa, que intervino en los ‘Martes Literarios’ que organiza la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), aseguró que siempre ha “huido” de la etiqueta de “autora de literatura femenina”, aunque se definió “hija de la narrativa anglosajona, en la que predominan las mujeres”.
En su opinión, en España esa denominación “ha perjudicado” a las autoras que integran esa categoría y señaló que “seguramente un hombre tiene un mundo distinto al de las mujeres, pero cada vez menos porque nos parecemos más”. Destacó que los personajes femeninos de un autor como Tolstoi “podría haberlos escrito cualquier mujer”.
Amat señaló que cuando escribe “intento hacer lo que necesito hacer, que es independiente, rompiendo moldes”. Reconoció haber buscado el camino de “outsider” y apreció que los escritores “tienen que estar un poco alejados” de las corrientes de moda.
La autora anunció durante la rueda de prensa haber obtenido la Cátedra Julio Cortázar que otorga la Universidad mexicana de Guadalajara con el respaldo de Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, “lo máximo que te pueden dar en literatura castellana”.
La lección magistral que pronunciará el próximo 25 de noviembre la titulará ‘Escribir en tiempos confusos’, un “pequeño homenaje a Hannah Arendt” al considerar que “la literatura está viviendo tiempos muy confusos”.
Sobre su próxima novela, Amat afirmó que “surgió de la pura necesidad”. La obra, que aun no tiene título, llegará transcurridos seis años desde su última creación. Recordó que uno de los personajes principales de la trama será Ramón Mercader, “pariente lejano de mi padre”.
Aseguró que la novela, ambientada en “una Barcelona libertaria” durante la Guerra Civil, “tiene mucha ficción y está muy documentada”. En ella no refleja el asesinato de León Trotsky “pero sí de dónde salió y qué hizo”, para lo que ha precisado un gran trabajo de documentación.
La autora auguró que el libro tal como lo entendemos ahora “tiene una fecha de caducidad establecida”, una situación que le “disgusta”, pero que considera que “tenemos que aceptar”. Señaló al e-book, o versión digital de un libro, como el “soporte del futuro” y admitió haber estado siempre “tentada por lo tecnológico”.
Nuria Amat apreció que la literatura está “cambiando”, si bien consideró que “siempre ha habido literatura efímera y siempre ha habido pocos que han creado un estilo particular”. Aseguró querer estar “en la línea de esos pocos por necesidad personal”, porque para ella escribir es “una forma de decir lo que no se puede decir de otra manera”, añadiendo que “incluso es una enfermedad que se cura con palabras”. “Estoy en esta línea, pero abierta a lo cambios”, concluyó.
