Experto afirma que la crisis de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa forma parte de “un proceso normal de destrucción productiva”

            Santander, 17 de julio de 2008.- El catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, Rafael Domenech, ha afirmado hoy en Santander que la crisis de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, que el pasado día 15 presentó suspensión de pagos, forma parte de “un proceso normal de destrucción productiva”, que permitirá a la economía española volver al “crecimiento potencial” con empresas “más saneadas y eficientes, capaces de crear valor añadido”.

Domenech insistió en que Martinsa-Fadesa “no es una empresa ineficiente” sino una inmobiliaria que tenía un tamaño “óptimo” en unas determinadas condiciones, que ahora han cambiado. En este sentido, advirtió que deberá adaptarse y evolucionar para “poder sobrevivir en el mercado” y de esta manera “ajustarse a los nuevos tiempos”.

El ex subdirector de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, que esta semana dirige el Encuentro ‘Los retos de la economía española. La crisis global de liquidez y sus efectos económicos’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), explicó que España ha vivido un entorno económico “que no ha sido normal”, caracterizado por un “exceso de liquidez” que ha dado lugar, en su opinión,  a un precio “muy bajo” del riesgo, lo que ha generado un “apalancamiento de muchas empresas e instituciones financieras”.

“Vamos hacia un mundo distinto y ahora lo único que hay que hacer es que esa transición sea lo más suave y menos dolorosa posible”, reconoció Domenech en rueda de prensa.

Precisamente, preguntado sobre cómo conseguir este objetivo, el catedrático de Análisis Económico respondió que, en primer lugar, a través de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE), proporcionando la “liquidez suficiente que el sistema necesita” y con una respuesta “adecuada” en términos de tipo de interés.

En este sentido, también se refirió a la política fiscal y a la capacidad de ésta para hacer “más suave” el ajuste a través de medidas fiscales “expansivas” o de carácter “discrecional” como, por ejemplo, el aumento de la obra pública o la potenciación de las infraestructuras, que “tratan de estabilizar la economía”.

Respecto a la posibilidad de que la economía española entre en recesión, Domenech señaló que todo parece indicar que el crecimiento trimestral va a ser cercano a cero o, incluso, negativo. No obstante, hizo hincapié en que este hecho “no debería asustarnos” ya que los movimientos cíclicos de las economías “siempre existen” y “lo importante” es volver  a la “senda de crecimiento potencial” que, en el caso de España, se sitúa ente el 3 y el 3,5 por ciento.

Además, el catedrático de Análisis Económico hizo hincapié en que en las economías “avanzadas” las autoridades fiscales tienen un margen “muy amplio” para afrontar períodos en los que la desaceleración económica produce una disminución de los ingresos y un aumento de los gastos sociales.

Como ejemplo, citó el caso de España donde la política fiscal hizo posible cerrar varios ejercicios presupuestarios con un superávit que ha superado el 2 por ciento del PIB lo que supone, según Domenech, un margen “suficiente” para dejar actuar lo que se conoce como “estabilizadores automáticos”.

Tras su paso por la Oficina Económica del Presidente del Gobierno y a preguntas de los periodistas sobre la previsión o no de la desaceleración, Domenech comentó que “todas las instituciones -tanto públicas como privadas- lo veían venir” y, por ello,  “propiciaron un cambio en el modelo de crecimiento que era aconsejable”.

“La economía española dependía mucho del sector de la construcción y del mercado de la vivienda”, aseguró Domenech, quien  señaló que hace años los españoles se quejaban del continuo aumento del precio de la vivienda con tasas muy elevadas, que alcanzaron el 20 por ciento, por encima de la inflación que estaba en el 2 por ciento.

Por ello, puntualizó, se propició un cambio de modelo de crecimiento que ha coincidido con una “crisis global de liquidez” que, para él, “la hace mucho más intensa y que ha acelerado el ajuste”.