Una performance de grafiti y break dance acerca a Santander el mundo de la cultura urbana de Nueva York de los años 70

            Santander, 21 de julio de 2008.-  La performance hip hop que incluye tanto grafiti como break dance que se ha desarrollado hoy en la Plaza del Ayuntamiento de Santander ha trasladado a la capital cántabra al ambiente de la cultura urbana neoyorquina de los años 70, década de apogeo de estas dos disciplinas artísticas.

Para Enrique Cintrano, director artístico de la obra, la performance busca “romper los esquemas a todo el mundo” con el objetivo de llegar “a todo tipo de público”. El  mural ‘La historia del grafiti’ se enmarca en la Muestra de Cultura Urbana organizada por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y representa, según explicó Cintrano, “las letras de la UIMP coloreadas como si las hubieran bombardeado urbanísticamente conjugando lo ilegal con lo legal”.

Además explicó que la parte gráfica consiste en “un corazón con unas alas” decorado “de forma gráfica con topos y círculos” además de una cabeza que “en tonos grises aprovechando el fondo blanco” contará con “un tatuaje con flores e iconografía en el cuello”.

A esta parte de grafiti se le tiene que añadir el break dance. En ambas facetas participa Gustavo Hoyos, quien expresó que en esta performance que conjuga “el break y el grafiti, dos de los elementos del hip hop”, los artistas pintan y “cuando suena un tema que les gusta bailan y ya está”.

Sobre la historia del grafiti opinó que “se creó ilegal y siempre existirá esa forma” aunque “empezó en Nueva York en los años 70 de una forma muy diferente a como ahora se conoce por su  influencia de la salsa y los bailes latinos”. Añadió que “con el paso de los años ha evolucionado” y ha pasado a ser una “forma de vida” que es “profesional” y que está “muy valorada” en ámbitos como los teatros.

Guillermo Gómez expresó que su intención en el mural es aportar lo que sabe hacer, “grafiti callejero y bailar break” para “animar un poco la cosa” en la medida de lo posible, eso sí, con “hip hop del de verdad, no del de gimnasio ni nada de eso”.

En relación a la concepción vandálica o no del grafiti expresó que “se creía que Picasso era un idiota y que hacía mierdas y ahora sus obras valen millones de dólares”, por lo que no consideraría como gamberrismo esta disciplina artística. Sin embargo matizó que  “firmar por firmar y manchar las cosas de los demás” sí le parece vandalismo, pero insistió en que “pintar una fábrica abandonada es arte, porque no has jodido a nadie sino que has embellecido un poco más tu ciudad”.

El b-boy de Fusion rocker Chino explicó que su aportación a la obra es “bailando” ya que el grafiti y el break dance “expresan lo mismo pero de distinta forma” dentro de la cultura hip-hop. Además opinó que “el principio” del baile y el grafiti es “que la gente no se vaya a hacer cosas que no debería hacer” gracias a “tener arte tan cerca como poder pintar”, algo que calificó como “forma de culturizarte en la calle”.

El encargado de la aportación musical es el DJ Luis Avín, quien comentó que “la idea es intentar que interactúe la música” con el trabajo de los que pintan y bailan. Explicó que “crear una banda sonora alrededor de la performance tiene gracia, tiene vida propia”, y además matizó que el break en lo relativo a la música busca “aislar una parte repetitiva de una canción” aunque reconoció que su estilo es más de coger “la canción completa para que entre por los oídos”.

El escultor Gonzalo Martín, quien ha realizado trabajos “por encargo” para parques temáticos, publicidad o escenografía, ha asegurado que “este tipo de actos” son los que más le gustan “porque es con gente” frente a la vivencia diaria “de estar encerrado en el taller”. Sobre la muestra en Santander expresó que su deseo es “que la gente disfrute”, tanto los que trabajan llevándola a cabo como “los que lo vean”.