
Santander, 22 de julio de 2008.- El escritor Eduardo Mendicutti, ha asegurado hoy en Santander que a través de sus obras reivindica “la dimensión literaria del lenguaje popular”, en especial, el de Andalucía, su tierra natal, que para él “ha tenido siempre mala prensa literaria”.
“He hecho un esfuerzo para darle dignidad literaria”, reconoció Mendicutti en una rueda de prensa previa a su intervención en el Ciclo ‘Martes Literarios’ de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).
No obstante, matizó que al defender el lenguaje coloquial no quiere “desacreditar” el literario. En este sentido, explicó que “la narrativa puede tener muchos registros” y reconoció que, últimamente, “se ha primado la sencillez y la velocidad narrativa en aras de un mayor número de lectores”. “Se ha olvidado la literatura más elaborada y preocupada por el lenguaje”, apuntó Mendicutti.
El autor de ‘El beso del Cosaco‘ resaltó también la importancia del humor en todas sus obras. “Es un instrumento fantástico para vivir y para escribir”, señaló el escritor, quien recordó que, además, “tiene gran tradición en la literatura española”. Eso sí, a su juicio, “el humor clásico tiene mucho prestigio”, pero el contemporáneo “no tanto”.
Mendicutti también se refirió a otra de las constantes en su literatura, la homosexualidad, que, según reconoció, ha ido evolucionando en sus novelas, para evitar siempre “el estereotipo irresponsable”.
En este sentido, criticó la “superficialidad” de los avances sociales experimentados en los que, a su juicio, “lo legal ha ido un poco por delante de lo social”. A este respecto, agregó que los reconocimientos de los derechos del colectivo homosexual “han provocado unas reacciones hostiles que últimamente no se estaban dando” y que, sin embargo, “han rebrotado tras ese reconocimiento legal y político”. “Queda mucho camino por recorrer para que lo social se ponga al mismo nivel de lo que ya tiene lo legal”, aseveró el escritor.
Preguntado por las adaptaciones cinematográficas de sus obras ‘El palomo cojo‘ y ‘Los novios búlgaros‘, Mendicutti respondió que no tiene ningún reproche que hacer a los directores, a pesar de que como espectador “es muy difícil separarse del libro”. Por último, expuso que suele tomar dos posturas, por un lado “no participar en nada” y, por otro, “ponerse a favor de la novela”.
