La pintora Marga Dirube califica el arte abstracto como “representación física de los propios sentimientos”

 

            Santander, 25 de julio de 2008.-  La pintora Marga Dirube ha calificado hoy en Santander el arte abstracto como una “representación física de los propios sentimientos o de tu propia historia”, un modo de “hablar de lo que no hay manera de expresar de otra forma”.

La directora del taller de pintura ‘El arte como representación de lo secreto’ organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) explicó que el arte abstracto consiste en “buscar un lenguaje que se identifique con lo que no hay una representación física”.     Por eso le gusta citar al expresionista alemán Franz Marc, muerto en combate en la Primera Guerra Mundial, quien calificó el arte como “puente con el mundo del espíritu”.

La artista, nacida en La Habana aunque residente en Madrid desde su infancia, instó a quienes no consideran lo abstracto como arte a leer al ruso Vasili Kandinski, el precursor de la abstracción en pintura. “El gran maestro lo sigue siendo” y, como reconoció Dirube, a ella le continúa inspirando “porque fue el punto de partida para que hoy podamos seguir expresando lo que no se puede de ninguna otra manera”.

La pintora explicó que “el objetivo fundamental” del curso que realiza en la UIMP es que los alumnos “aprendan a manipular un nuevo material” sin perder de vista la razón por la que quieren utilizarlo “para poder contar lo que desean expresar”.

Acerca de la utilización de la fibra de vidrio en su obra, uno de sus rasgos característicos, concretó que el uso de este material “surgió por casualidad”. Se utiliza en las paredes “para tapar grietas” y un día trabajando en una nave “tapé una, la pinté y me di cuenta de que me gustaba”, relató la artista. Sobre el papel que juega el color en su obra expresó que es “el vehículo emocional porque no es racional”.

En el plano personal, la artista imparte desde este año clases en su taller, una experiencia que le gusta “porque depende de cada persona” y se puede apreciar “cómo a todos los alumnos les dices lo mismo”, pero cada uno es “distinto” a la hora de aplicarlo “para contar su historia”.

Dirube, en relación a la realización de exposiciones, reconoció que “la que más ilusión produce es siempre la última porque muestra lo que estás haciendo”. Sin embargo no obvió que “el ámbito sí es importante” ya que “hace ilusión cuanto más destacado sea el sitio”, aunque le restó relevancia al añadir que “eso hay que dejarlo de lado”.

Sobre los galardones recibidos, como el premio de pintura BMW que se le concedió en 2004, explicó que “ayuda a hacer camino porque de cara a la galería se va adquiriendo un prestigio”. Explicó que personalmente es “insegura” y estos reconocimientos “animan” porque sirven para reafirmarse ante pensamientos de que la obra “no está bien, podría estar mejor o lo de los demás va a ser  superior”. Sin embargo, reconoció que no le da importancia “bajo el punto de vista personal” a la concesión de premios.

Asimismo se refirió a Julia Relinque, a cuyo taller asistió durante tres años al comienzo de su carrera. Explicó que era una persona que “quería muchísimo a la pintura, le encantaba”, y además le “animaba mucho” al alentarla a continuar en la pintura porque “tenía vocación”. Reconoció que cuando alguien anima de esta manera “ayuda y se empieza a caminar”.