
Santander, 30 de julio de 2008.- La catedrática de Análisis Geográfico Regional de la Universidad Autónoma de Madrid, Josefina Gómez Mendoza, ha reconocido hoy en Santander que “el mejor recuerdo” de su padre, el jurista Emilio Gómez Orbaneja, “siempre” fue la Universidad Internacional de Verano de Santander, actual Universidad Internacional Menéndez Pelayo, donde fue profesor y secretario adjunto.
Explicó que “los veranos más felices” de su padre fueron los vividos en la Universidad de Verano de Santander entre los años 1933 y 1936 y detalló que factores como la “internacionalidad”, la “extraordinaria categoría de las personas y de los alumnos” o el “paso de Premios Nobel” por las aulas, entre otros, propiciaron ese sentimiento.
En rueda de prensa previa a su intervención en el ciclo de conferencias ‘Historia de la Universidad Internacional de Verano en Santander (1932-1936)’ organizado por la UIMP, Gómez Mendoza recordó que su padre “escribió una de las crónicas más objetivas y serenas de la Universidad”, un momento que calificó como “muy intenso desde el punto de vista profesional” así como desde la perspectiva “de la amistad y de la familia”.
Asimismo, la miembro de la Real Academia de la Historia y de la Ingeniería calificó a su padre de “personalidad bastante completa” del pasado siglo y relató que este catedrático de Derecho Procesal era “íntimo amigo de personas relevantes” del momento como Jorge Guillén, Pedro Salinas o Federico García Lorca.
Al hilo de estos autores de la Generación del 27, Gómez Mendoza recordó que fue el poeta madrileño Pedro Salinas “quien tuvo la ideuca, como decía él mismo” de la puesta en marcha de la Universidad de Verano “que creó la República”. En este sentido rememoró a personalidades como el ministro que la fundó, Fernando de los Ríos; el entonces rector, el físico canario Blas Cabrera y el “adjunto a Salinas”, Antonio Rubio Sacristán.
También resaltó la “irrepetible experiencia” que supuso para su padre su paso por la Universidad de Verano en los que fueron “los mejores cursos organizados hasta entonces”, aunque como recordó Gómez Mendoza, “al fallecer en 1996 sólo conoció cuando la Universidad recuperaba su esplendor”.
