Suárez-Galbán considera que “el problema de la literatura norteamericana es la idealización de España”

            Santander, 31 de julio de 2008.- El novelista, poeta, escritor y crítico, Eugenio Suárez- Galbán ha asegurado hoy en Santander que “el problema de la literatura norteamericana es la idealización de España”. Así, ha explicado que “durante años se le ha asignado el papel de un país exótico” mientras el resto de Europa vivía la Revolución Industrial.

Suárez Galbán, que dirige en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo el Curso ‘Visión y evolución histórica de España en la literatura norteamericana’, coorganizado por  la la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), adscrita al Ministerio de Cultura, afirmó en rueda de prensa que “los extranjeros que venían a España huyendo de la Revolución Industrial buscaban aquí los valores humanos que no encontraban en el resto de Europa”.

El autor de ‘Banderas en el barro’ señaló que “es fácil encontrar monografías dedicadas que se interesan en nuestro país” como las de Irving o Hemingway. No obstante, criticó la falta de un estudio que “trace desde sus comienzos hasta la actualidad la evolución de la presencia y el significado de España en la literatura norteamericana”.

En este sentido, recalcó la importancia que tuvo España en la vida de Hemingway. De hecho, aseveró que si el autor de ‘Por quién doblan las campanas’  no hubiera pasado largas temporadas en distintos puntos de la geografía española “sería impensable” que hubiera escrito obras como ésta “no sólo por sus temas sino también por su estilo”.

Asimismo, señaló que a lo largo de la historia algunos autores norteamericanos interpretaron el “tópico romántico del exotismo oriental español” de forma que dibujaron una “diferencia española” dentro de la comunidad europea.

El autor de ‘Cuando llevamos un sueño en cada trenza’ comentó que, desde la Guerra Civil, los norteamericanos “ya no vienen a Europa para resolver a través de España su problema de modernización, ni idealizan nuestro país” porque España “ya no permanece fuera de lo moderno”.