El académico de la Lengua Francisco Rico asegura que “no hay un heredero” de los trabajos de Menéndez Pidal

 

            Santander, 6 de agosto de 2008.- El académico de la Lengua y catedrático de Literaturas Hispánicas Medievales de la Universidad Autónoma de Barcelona, Francisco Rico, ha afirmado hoy en Santander que “no hay claramente un heredero de los trabajos” de Ramón Menéndez Pidal.

 

Rico ofreció una conferencia sobre Menéndez Pidal en el Ciclo ‘Historia de la Universidad Internacional de Verano de Santander (1932- 1936)’ organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y resaltó “la amplitud de perspectivas y de quehaceres” tanto en “literatura, lengua, filología o como director de la Academia” del erudito gallego.

El sillón ‘p’ de la Academia comentó que el papel de Menéndez Pidal en la Universidad de Verano de Santander, en la que ejerció como primer rector en el curso 1932-33, fue el de “inspirador” de numerosas iniciativas, aunque aclaró que “tuvo a un hombre de confianza que llevó la gestión”, en referencia al poeta de la Generación del 98 Pedro Salinas.

Rico desmintió la idea de que Menéndez Pidal “se apartó de la vida pública” por sus tareas en filología, literatura e historia, ya que, a su juicio, “desde que apareció en escena” desarrolló también “una actividad paralela como hombre de ideas con conexiones políticas y cargos institucionales”. Esta tesis de “una vida pública muy activa” la concretó con “la firma en 1962 de un manifiesto de varios intelectuales contra la represión en Asturias”.

En un plano personal, el miembro de la Accademia Nazionale dei Lincei y la British Academy, expresó que ser galardonado en 1998 con el XII Premio Internacional Menéndez Pelayo y en 2004 con el Premio Nacional de Investigación Ramón Menéndez Pidal le sirvió para “ver que entraba en la única línea válida de los estudios literarios que ha habido en España, la de don Marcelino y la de don Ramón”.

Rico comentó que al hacer la primera edición crítica de ‘El Quijote’ ha tenido “la ocasión de experimentar métodos y procedimientos que no se habían aplicado en España”, “sobre todo teniendo en cuenta cómo se confeccionó materialmente” esta obra en la imprenta, lo que calificó de “descubrimiento, página tras página, de gran interés”.

El académico desde 1987 explicó que ha estudiado “básicamente” la obra latina de Petrarca, “interesante” desde una perspectiva histórica aunque confesó no gustarle “nada”. Admitió no ser “un gran apasionado como lector de los productos literarios de esa época” y que supone “una curiosidad más que un placer de lector”.

Precisamente al señalar el “placer” que experimenta como lector se refirió a los libros que ha editado como el anónimo ‘Lazarillo de Tormes’, la novela picaresca de Mateo Alemán ‘Guzmán de Alfarache’ o la obra de Miguel de Cervantes ‘Don Quijote de la Mancha’.