Santander, 8 de agosto de 2008.- El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alicante Emilio La Parra ha asegurado hoy en Santander que los partidos políticos “utilizan” la Guerra de la Independencia “de acuerdo a sus propios intereses”.
Así lo señaló La Parra, quien dirige el Encuentro ‘Mayo de 1808: el levantamiento contra Napoleón. Interpretaciones, símbolos y mitos’ organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en una rueda de prensa en la que intervino junto al catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona, Ricardo García Cárcel.
Como ejemplos de este “uso interesado”, La Parra citó que el Partido Popular “da a entender que es el heredero del liberalismo español” que nace en 1808. Igualmente expuso que en otros territorios de la península se dice que en esta misma fecha “se configuran otras naciones que no son la española”.
Por su parte, García Cárcel consideró “rentable para unos y para otros los usos múltiples de las diversas ideologías” de este conflicto en determinados momentos históricos. Por ello, calificó de “memoria cutre y rancia” la lectura que se hizo durante el franquismo de este periodo.
No obstante, el experto explicó que “el famoso lema” promovido por la dirigente del PCE Dolores Ibárruri, ‘No pasarán’, estaba “permanentemente” evocando los sitios de Zaragoza y de Gerona “como modelo a imitar”. En este sentido, añadió que cada generación ha tenido en el imaginario “su propia Guerra de la Independencia”.
Por otro lado, según García Cárcel, uno de los aspectos “más positivos” del segundo centenario de la contienda entre españoles y franceses en relación con el primero es que, “en este momento de desarrollo de la historia local y la regional”, servirá para promover a “determinados personajes” que, a su juicio, han quedado “absolutamente silenciados y olvidados” ante el “brillo refulgente” de Agustina de Aragón, Palafox, Daoiz o Velarde, entre otros.
Acerca de los mitos en la Guerra de la Independencia, García Cárcel diferenció dos tipos, los positivos y los negativos. Como ejemplo de estos últimos, aludió a José Bonaparte, a quien “se le destrozó la identidad tachándolo de borracho, mujeriego y gandul, y no era así”, concluyó.
