Barnatán reconstruirá la atmósfera del Buenos Aires de sus antepasados en su próxima novela ‘La sonrisa de Gardel’

Santander, 14 de agosto de 2008.- El crítico y poeta Marcos Ricardo Barnatán ha anunciado hoy en Santander su regreso a la creación narrativa con la novela ‘La sonrisa de Gardel’, una obra que pretende reconstruir “la vida y la atmósfera que vivieron mis abuelos”.

Tras la publicación hace ocho años de la obra ‘La República de Mónaco‘, el autor  admitió que necesita “tiempo y voluntad” para acabar su actual proyecto, surgido a partir de la figura de Carlos Gardel y “la imagen de mi abuela escuchando sus discos”. En este sentido, Barnatán explicó que “hasta los años 90 sólo había escrito cuatro novelas” y señaló tener “muchas ganas de acabar esta”.

“Gardel era un inmigrante, como el 90% de la población argentina, que tuvo que luchar para vencer el desarraigo e integrarse en Buenos Aires”, comentó Barnatán. Asimismo, confesó sentir una “profunda admiración” por el cantante de tangos, del que dijo que “cada día canta mejor”.

El poeta, que dirige esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) el Curso Magistral ‘Pasión poética‘, coorganizado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, adscrita al Ministerio de Cultura, aseguró que su objetivo es “mostrar lo que los autores de la generación poética del 68, los llamados novísimos,  hicieron para cambiar los pasos de Occidente”.

Barnatán señaló que su generación vivió una época “muy esperanzadora que revolucionó las ideas y cambió mucho las costumbres” de la gente y además “incorporó un tono cosmopolita y renovó el lenguaje de la poesía mundial”. Señaló que esta evolución “tardó más en llegar” a España por el franquismo.

Asimismo, destacó que actualmente “hay buenos escritores, pero no tienen el poder para cambiar el mundo”. Para lograr este objetivo, Barnatán insistió en que “tiene que haber otro 68 que todavía no ha llegado, pero está cerca” y de este modo “quizá tengamos un futuro más simpático y esperanzador”.

Por otro lado, el poeta aseguró que en la actualidad “no vivimos en una crisis” ya que, para él, “tanto Argentina como el mundo lleva con una crisis cultural y económica permanente desde los años 30″. De su país natal, admitió que “antes teníamos una Argentina próspera favorecida y enriquecida gracias a las guerras mundiales, pero posteriormente al no industrializarse se quedaría relegada”.