
Santander, 14 de agosto de 2008.- El arquitecto y catedrático de Historia de la Arquitectura de la Universidad de Mar de Plata, Roberto Fernández, ha afirmado hoy en Santander que ante la “fractura” del arte “no hay que ser ni nostálgico con el pasado ni trágico con el presente”.
En este sentido, Fernández definió la “fractura” del terreno artístico como “el abandono del concepto de belleza clásico” que, agregó, ahora es “mucho más desagarrado y fragmentado”.
Así lo indicó en una rueda de prensa previa a su participación en el seminario ‘Elogio de la fractura. La nueva organización de los saberes y las disciplinas en tiempo de crisis’ en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en la que intervino junto con el pintor y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Joaquín Vaquero Turcios.
“La noción histórica y clásica de equilibrio, belleza y armonía, se acabó”, aseveró el arquitecto. Además, matizó que “el arte que tenía un verdad estética y que representaba la realidad” ha pasado a ser una práctica “abstracta” en la que lo real se plasma “de otra manera”.
En este contexto, recordó que ahora gran parte del arte contemporáneo es “caótico”, porque los artistas y creadores que lo realizan “piensan que la realidad que vivimos es caótica”.
“Cometeríamos un error si pensáramos que el arte debe ser evolutivo”, indicó Fernández, quien aconsejó “ser conscientes de que estamos ante una civilización que tiene situaciones nuevas” que, a su juicio, “comprometen mucho más a las generaciones nuevas”.
Fernández también consideró que se ha producido un “abandono de las ideas universales” que, a su vez, “implica que toda producción sea relativa”. En este sentido, explicó que trabajar en un sentido del fragmento “hace despreocuparse de obligaciones totalizadoras”.
Así, Fernández expuso que frente a “la idea de totalidad asociada al sujeto universal ideal”, en la actualidad “estamos en un momento de eclosión del multiculturalismo” basado en “la convivencia de multitud de expresiones”.
Por su parte, Vaquero, creador de la pintura mural del Auditorio Príncipe de Asturias en Oviedo, también se refirió a la situación por la que atraviesa el arte que, según dijo, es “un poco alarmante”, sobre todo para “los que tratamos de sobrevivir en este mundo de la creación y de la interpretación de lo que se crea”.
No obstante, el galardonado con la Medalla de Oro de la Bienal de Salzburgo abogó por mantener una “actitud optimista” ya que, en definitiva, “una fractura es una multiplicación”. “Teníamos un objeto y ahora tenemos cinco”, lo que exige “un mayor esfuerzo para comprender” y, asimismo, para “construir nuevas vías de expresión artística o de interpretación de ese arte”.
