
Santander, 15 de agosto de 2008.- La artista china Chu Lily ha afirmado hoy en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander que el uso de la tinta china es para ella “un juego” con el que se divierte, porque es una técnica que “tiene vida y está viva”.
La profesora en el Departamento de Educación General en la Universidad Chung-Hua de Taiwán, que esta semana dirigió el Curso Magistral ‘Tinta china. La pintura china y su cultura’ en la UIMP, explicó que a lo largo de cinco días sus clases no han pretendido ser académicas sino creativas para conectar con la sensibilidad de los alumnos, quienes, en su opinión, “tuvieron gran libertad para hacer lo que les dio la gana”.
La artista galardonada en 2007 con el Premio del Oro, otorgado por más de 1.000 organizaciones e institutos culturales del mundo entre diez millones de candidatos, manifestó que la tinta china “no tiene verja en este taller, ya que está totalmente abierta a la interpretación que los alumnos quieran realizar”.
Por ello, Chu Lily consideró que “todo el mundo está contento disfrutando de la tinta china” porque “ya saben utilizar su técnica junto con el papel de arroz”. Sobre este material, explicó que tiene fibra, algodón, bambú o madera, pero “realmente no posee el cereal que le da nombre en España”.
“En la pared están todas las obras de los alumnos, del techo al suelo”, explicó la artista internacional, quien señaló que este taller “tiene algo misterioso y mágico”. En este sentido, aseveró que “todo tiene su calidad y nivel por lo que sale fantástico”.
No sólo la profesora se mostró “contenta y satisfecha” con el resultado del curso. Isabel, una alumna madrileña, expresó que la asiática es “un terremoto total”, que ha ido explicando “a cada uno de nosotros” todas las técnicas, lo que la convierte en una persona “excepcional”.
También hizo hincapié en el buen ambiente que ha existido entre los 38 alumnos, que se han llevado “maravillosamente bien” en “una explosión de arte” en la que se han conjugado “la creatividad de cada uno con las enseñanzas del arte chino, mostrado por la profesora con una impresionante cantidad de diapositivas”.
En parecidos términos se expresó Ana, de Santander, para quien el taller ha sido “sumamente creativo” porque ha aportado a los alumnos “la base que faltaba sobre esta técnica”. Además, no escatimó en elogios hacia Chu Lily, a la que calificó de “generosa, inteligente y sensible”.
Por su parte, otra santanderina de nombre Paloma consideró que el “problema” del elevado número de alumnos ha servido para ayudarse entre ellos y aprender no sólo de una “fantástica, divertida, encantadora y muy animada” profesora, sino también unos de otros.
Agustina, de Torrelavega, explicó que con sus demostraciones de cómo utilizar la tinta china, Chu Lily consigue que “bailen los pinceles, su mano y su cuerpo”, por lo que concluyó que hace “pintura musical”.
