
Santander, 18 de agosto de 2008.- El jefe de la Unidad de Evaluación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Jeff Crisp, ha puesto en duda hoy en Santander que la directiva europea de retorno se llegue a aplicar “totalmente”. De hecho, ha afirmado que la “amenaza” de la deportación “no hará descender el flujo de inmigrantes”.
Así lo indició en una rueda de prensa previa a su participación en el Encuentro ‘Globalización, migración internacional y desarrollo’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y el Club de Madrid, en la que explicó que las economías de algunos países en desarrollo registran tasas de crecimiento “bastante buenas”, de entre un seis y un ocho por ciento, pero sin creación de puestos de trabajo, que hacen que la población no quiera quedarse allí y “tengan que buscarse un futuro fuera”.
En este sentido, la ex primer ministra de Canadá, Kim Campbell, abogó por fomentar una inmigración “cíclica”, es decir, por ayudar a los países emisores a desarrollarse para que una vez que sus habitantes vengan a Europa y ganen un dinero, puedan volver y vivir en una sociedad demócrata.
No obstante, Campbell advirtió que también existe la posibilidad de que no quieran volver a sus países de origen, después de haber cambiado y haber adquirido los valores europeos. En este caso, matizó, “pueden ayudar a construir una sociedad europea”.
Precisamente, preguntados por la existencia de una corriente en el seno de la Unión Europea contraria la inmigración y sus posibles consecuencias, Crisp respondió que existe una “hipocresía mutua”, ya que son muchos los políticos que reconocen la necesidad de tener más trabajadores en su país, bien por un descenso de la natalidad o un envejecimiento de la población, pero utilizan una “retórica pública antimigratoria”.
Por su parte, Campbell insistió en que “los aspectos positivos y negativos de los movimientos migratorios suponen tanto un reto como una oportunidad”. Así, puso como ejemplo el caso de Canadá, donde cada vez hay una población “más diversa”, pero que se siente cómoda gracias a la inversión de “muchos recursos para favorecer la integración”.
En su intervención ante los medios, Crisp también se refirió al número total de los refugiados, que en los últimos diez años era de doce o trece millones, pero que en la actualidad ha descendido a algo más de nueve. No obstante, recordó la existencia de nuevos problemas como el éxodo de dos millones de personas que tras huir de la guerra de Irak se han desplazado a países como Siria o Jordania.
En este sentido, concluyó que “los números han bajado, pero lo que sí ha aumentado es el número de desplazados dentro del país, de las propias fronteras, como en el caso de Giorgia, donde se calcula que habrá unos 110.000 desplazados”.
Inmigración y solución de problemas
La vicepresidenta del Gobierno de Cantabria y el acalde de Santander, Dolores Gorostiaga e Íñigo de la Serna, respectivamente, coincidieron hoy en que “la diversidad cultural es la solución a nuestros problemas”, durante la inauguración del Encuentro ‘Globalización, migración internacional y desarrollo’, en la UIMP.
Por su parte, Gorostiaga definió la integración como un “proceso bidireccional” entre ciudadanos e inmigrantes, que equilibre los derechos y las obligaciones de éstos últimos a lo largo del tiempo, un proceso, matizó, que “debe llevarse a cabo principalmente en el ámbito local y regional”.
De la Serna hizo hincapié en que la inmigración “ha influido positivamente en la economía de España, en el mercado laboral y en el consumo”, ya que, según dijo, la presencia en España de una primera generación de inmigrantes ha contribuido a la sostenibilidad del sistema de pensiones y al crecimiento económico del país.
No obstante, el regidor municipal, que señaló que los inmigrantes “hacen exactamente lo mismo que nosotros hace muchos años, advirtió que los trabajos relacionados con este colectivo “empiezan a escasear”, entre otras cosas, porque los españoles “comienzan a ocupar parte de las labores que hasta ahora eran ocupados por inmigrantes”.
Por último, el rector de la UIMP, Salvador Ordóñez, parafraseó al escritor Juan Goytisolo quien dijo “si la bestia del racismo puede anidar en el ser humano, no contribuyamos a despertarla”.
