
Santander, 20 de agosto de 2008.- El médico de familia del Instituto Catalá de la Salud, Pere Toran, ha advertido hoy en Santander que en España “se estima que más de 3.500 niñas puedan ser víctimas de mutilaciones genitales en la próxima década”. Además, ha afirmado que “cerca de 10.000 mujeres en nuestro país” sufren “los problemas o secuelas” que acarrea dicha intervención.
En una rueda de prensa posterior a su intervención en el Encuentro ‘Múltiples identidades, múltiples discriminaciones. Género e interseccionalidad en la discriminación’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Toran explicó que las mutilaciones genitales femeninas no sólo son prácticas “tradicionales” en algunos países y “perjudiciales” para la salud de las mujeres, “también un elemento de discriminación” que los movimientos migratorios dejan presentes en “nuestra sociedad”.
“Es de vital importancia que en la agenda de los profesionales sanitarios se destaque esta práctica como un problema emergente”, reconoció este médico, quien explicó que en algunas comunidades españolas como Cataluña o Aragón “este tipo de situaciones se nos van a presentar con frecuencia” debido al aumento de población inmigrante.
Por ello, insistió en la importancia de “formarnos y adoptar medidas para evitar que se produzcan ablaciones”. En este sentido, apostó por “favorecer el empoderamiento” de las familias de las comunidades donde se realiza la intervención para que abandonen esta práctica o la sustituyan por “otros rituales “equivalentes”, que no supongan la lesión de las mujeres.
Por su parte, la profesora de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Deusto Trinidad Vicente explicó que el enfoque del curso “ha sido ver qué podemos hacer desde el ámbito sanitario o social” respecto a este problema que afecta a entre 85 y 114 millones de mujeres y niñas en todo el mundo.
Vicente puntualizó que “no se trata de un trabajo de hoy para mañana”, pero advirtió que, debido al riesgo “potencial” que sufren miles de mujeres en España, “se deben empezar a plantear trabajos de prevención y de sensibilización, formar a los profesionales y elaborar políticas públicas que eviten que se llegue a cometer la mutilación”.
