AI advierte de la posibilidad de que se produzca “un nuevo apartheid” sobre mujeres “en ciertas partes del mundo”

Santander, 21 de agosto de 2008.- El director de Amnistía Internacional (AI) España, Esteban Beltrán, ha advertido hoy en Santander de la posibilidad de que se produzca “un nuevo apartheid sobre algunas mujeres en ciertas partes del mundo”. En este sentido, ha resaltado que aunque la Declaración de Derechos Humanos prohíbe la discriminación, “todavía hay una treinta de constituciones o códigos penales que consideran a la mujer inferior al hombre”.

Beltrán, que participó en una rueda de prensa previa a su intervención en el Ciclo de Derechos Humanos: ‘Los tribunales de Estado y la jurisdicción universal en la persecución del genocidio. El caso Pinochet’, organizado por la UIMP, alertó también  de la “paradoja” que se produce en la justicia universal porque “aparentemente ha avanzado pero vivimos un retroceso de libertades”.

En este sentido, el director de la ONG española explicó que en la actualidad “se detiene como nunca a delincuentes” lo que demuestra el progreso de la justicia universal. Así, recordó a “los 115 criminales detenidos de la guerra de ex Yugoslavia” y a los “seis expresidentes latinoamericanos” que se encuentran en prisión.

Por otro lado, Beltrán consideró que “lo más preocupante” es el riesgo de que la tortura deje de estar “prohibida absolutamente” y pase a ser algo que “sólo se prohíba relativamente”. El último dato que se conoce, señaló, es que “en 85 países se sufren torturas y malos tratos” pero “nunca como ahora se ha corrido el riesgo de que deje de ser clandestina y se convierta  en algo ejemplar”, que “públicamente se reconoce y se practica”.

Este elemento, afirmó, “tiene su centro en Estados Unidos”, país en el que, por primera vez en la historia de una democracia se aprueba una normativa que “admite la tortura como prueba ante un Tribunal”, como es la Ley de Comisiones Militares de 2006.

Beltrán aludió también a un tercer elemento discriminatorio que atenta, aseveró, contra el concepto de que los derechos humanos “son universales”. En este sentido,  consideró que “no sólo en algunos de los países del sur se discrimina a las mujeres por el hecho de serlo sino que esa universalidad también está en riesgo por el trato que los países de norte dan a sus inmigrantes”.

Ese trato, criticó, “no sólo se da en la práctica” sino que “a veces se legisla y se niega el derecho a la asociación” de empleados extranjeros, con lo cual, matizó, se corre el riesgo de que “200 millones de trabajadores inmigrantes en todo el mundo se conviertan en los nuevos esclavos del siglo XXI”.

Por su parte, el jurista Joan Garcés explicó que el derecho es una norma de regulación de la convivencia entre los seres humanos y esa norma, puntualizó “no es estática” sino que responde a las necesidades y a los cambios sociales. Las circunstancias políticas internacionales, continuó, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York han producido “la reacción de la potencia más poderosa del mundo”, que “ha entendido que las normas internacionales pueden quedar en suspenso”

Para Garcés, “la historia del mundo sería distinta si en las elecciones del año 2000 no hubiera ganado el actual presidente norteamericano”. Frente a esta idea, elogió “el impulso” que la Administración Clinton dio “al respeto a los derechos fundamentales y a una cierta concepción de la política exterior”.

Además el profesor y jurista, resaltó que tras la dictadura en Chile, se han sucedido cuatro Administraciones elegidas por sufragio universal. “La situación ha cambiado”, recalcó y los tribunales “han abierto sus puertas a algunas denuncias”. No obstante, concluyó “los avances en este sentido se producen con lentitud”.