
Santander, 21 de agosto de 2008.- El presidente del Donostia Internacional Physics Center y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, Pedro Miguel Echenique Landiribar, ha asegurado hoy en Santander que la ciencia supone “una aventura intelectual que proporciona muchas respuestas y delimita otras”, pero ha advertido que “no es la panacea”.
En este sentido, aseguró que es “peligrosísimo vender la ciencia como el remedio definitivo”, ya que “hará que se vuelva en su contra y perjudicará a su desarrollo”. En su opinión, lo importante es transmitir “la belleza y la utilidad” de esta disciplina.
Echenique, que participó en el ‘Aula de Verano Ortega y Gasset. Iniciación a la Universidad‘, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), advirtió que “si el avance del conocimiento aumenta a más velocidad que la sabiduría en el uso de ese conocimiento” significará, según explicó, que “como especie estamos bastante mal”.
“En España hay grupos de investigación que pueden codearse con los mejores grupos del mundo si la crisis económica no lo estropea”, manifestó el físico, quien se lamentó de que a nuestro país le falte “una tradición cultural, una arquitectura institucional y los linajes de los grandes grupos”.
El catedrático de Física Condensada de la Universidad del País Vasco, destacó que “debemos transmitir” a los jóvenes que “la ciencia es culturalmente importante, económicamente decisiva y estéticamente hermosa, y no un mero recetario de fórmulas y técnicas”.
En este sentido, comentó que los nuevos avances científicos “no permitirán la ética de las certezas que se ha vivido durante el pasado”, así que auguró que “tendremos que empezar a vivir con la incertidumbre”, ya que “no podemos tener la seguridad de que cada paso sólo se dará en la dirección correcta”. Además, aseveró que “cada avance en lo desconocido encierra en sí una amenaza”.
Respecto a temas como la alarma del cambio climático, la cura del cáncer o la vacuna del sida, Echenique señaló que “debemos analizar si son realmente ciertos los peligros anunciados” y explicó que su respuesta final “la darán todos los organismos sociales y no sólo los científicos”. De hecho, destacó que “el triunfo de la ciencia y la tecnología no ha ido acompañado en los últimos años de un triunfo ético equivalente”.
