
Santander, 21 de agosto de 2008.- El catedrático de Dibujo de la Universidad Complutense de Madrid, Pedro Saura, ha atribuido “el interés” de la Administración por el arte rupestre a la “atracción que la sociedad española siente por el mundo de la prehistoria”.
Así lo indicó en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, en el transcurso de su participación en el Aula de Verano “Ortega y Gasset”, donde explicó que las instituciones “van siendo conscientes” del legado que los hombre de la prehistoria “nos dejaron con su pensamiento e intelecto” por lo que, a su juicio, “es de suma importancia conservarlo”.
En este sentido, mostró su satisfacción por el hecho de que “por fin” el arte rupestre paleolítico de la Cornisa Cantábrica haya sido considerado como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ya que, en su opinión, era “una asignatura pendiente” porque es algo que “no tiene parangón en el mundo”.
No obstante, Saura advirtió que el siguiente paso que debe llevar a cabo la Administración para fomentar el conocimiento y el respeto hacia arte rupestre es el de “hacer posible el acceso de la gente a las cuevas”, además de “salvaguardarlo del deterioro”. De hecho, explicó que un “buen método” para fomentar la divulgación son los “facsímiles”, siempre que sean hechos desde una concepción “científica, siguiendo los métodos de los autores reales”.
El autor de la réplica de la Cueva de Altamira (Santillana del Mar, Cantabria) explicó que para recrear un escenario de 15.000 años de antigüedad “intenté plasmarlo con los mismos materiales y procedimientos”, para seguir el mimo trazo que utilizaron los autores originales. “No hemos puesto nada de nuestra propia cosecha”, reconoció Saura, quien insistió en que “quisimos plasmar todo lo que él puso”.
Saura, que analizó la labor que desempeñan las replicas de las cuevas paleolíticas, hizo hincapié en que tienen como finalidad “proteger el original de las visitas masivas”. Además, añadió que la construcción de réplicas “es un buen sustituto del original, siempre y cuando se realice con los procedimientos y materiales utilizados en el genuino”.
