Experto insiste en que el Espacio Europeo de Educación Superior es “una necesidad” para poder competir con las universidades americanas

Santander, 21 de agosto de 2008.- El director de la Cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria, Francisco Michavila, ha insistido hoy en Santander en que el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) es “una necesidad” de las universidades europeas para poder competir “en el sentido noble de la palabra” con las americanas.

Michavila reconoció en rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) que “en nuestro sistema universitario tenemos debilidades, algunas crónicas, que no hemos sido capaces de dar solución a través de las políticas nacionales”.  Por ello, aseguró que “quizás es un buen momento” para construir una universidad “de los europeos, abierta al mundo, que aprovechemos los españoles”.

Preguntado por la situación de la investigación en el nuevo marco europeo, el catedrático de Matemática Aplicada de la la Universidad Politécnica de Madrid respondió que el Séptimo Programa Marco de investigación, que abarca el período 2007-2013, “significa un impulso mejor que los anteriores” para reforzar las políticas europeas en aspectos como la selección de usuarios, estabilidad en el tiempo o los recursos.

No obstante, en su intervención ante los medios, previa a su participación en la ‘Escuela “Blas Cabrera” de introducción a la investigación, la docencia y la innovación’ organizada por la UIMP, advirtió que en Europa “aún queda mucho por hacer”.

Michavila indicó que “parece que hay una voluntad clara de avanzar en un camino correcto”, pero aseveró que “el problema que tenemos los europeos” es la existencia de “magníficos retóricos, que amparados bajo el manto de la Comisión Europea generan unos textos fantásticos de una belleza maravillosa, pero de una calidad muy escasa”.

“En el año 2000 se decía que en 2010 Europa iba a ser la sociedad más avanzada del mundo, con el empleo de más calidad y el mayor crecimiento”, recordó el catedrático, quien comentó que, respecto a la investigación, “se decía que en 2010 alcanzaríamos la cifra del PIB norteamericano que estaba en el tres por ciento, cuando en Europa no llegaba al dos por ciento”.

En este sentido, explicó que si en 2000 los datos de producción de actividad, de PIB y de I+D europeos tenían un retraso en valor medio de 20 ó 30 años respecto a los americanos, en 2005 no había disminuido. Por ello, concluyó que, a su juicio, “se ha gastado la mitad del camino en convergencia, sino en no convergencia”.

Por su parte, el ex presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, Fernando Vallespín, habló de la existencia de una “especie de prejuicio” que asocia el concepto de investigación “exclusivamente” a las ciencias de la naturaleza.

Sin embargo, Vallespín, afirmó que “se innova mucho” en ciencias sociales aunque la aplicación de las metodologías científicas en este campo “están excesivamente vinculados” a los centros universitarios. En la misma línea, lamentó la falta de centros de investigación científica en ciencias sociales, algo que si hay en el mundo de las ciencias de la naturaleza donde “existe una mayor tradición de crear instituciones específicas de investigación”.

Por último, el director general adjunto del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT y director de la Escuela “Blas Cabrera“, Cayetano López, reiteró que “la formación no se acaba con el título de graduado, sino que debe ir más allá”.