
Santander, 25 de agosto de 2008.- El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino calcula que el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables permitirá ahorrar unos 100 millones de euros anuales en indemnizaciones por los daños derivados de los desbordamientos de los ríos españoles.
Así lo anunció hoy en Santander la directora general del Agua del MARM, Marta Morén, en la presentación en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) del Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables, que definió como un “elemento básico” en la planificación territorial para la identificación y gestión adecuada de las zonas inundables.
En este sentido, explicó que esta iniciativa, que forma parte del Real Decreto por el que se modifica el Reglamento del Dominio Público Hidráulico y cuya puesta en marcha coloca a España como uno de los primeros países en aplicar los principios de la Directiva sobre evaluación y gestión de inundaciones, tiene como objetivo disminuir los daños frente a inundaciones y preservar el espacio fluvial para lograr un “estado ecológico óptimo de nuestros cauces”.
Morén, que estuvo acompañada en su exposición por el consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria, Francisco Martín, y del presidente de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, Jorge Marquínez, anunció que la implantación del Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables se realizará en dos fases.
En una primera, puntualizó, se desarrollará la identificación y recopilación de todos los estudios de zonas inundables ya realizados, bien sean elaborados por el MARM o por las comunidades autónomas, y su puesta en valor mediante la elaboración de la base de datos que almacene la información y la elaboración del visor cartográfico en internet.
Precisamente, la directora general del Agua avanzó que el próximo mes de octubre se habilitará el visor cartográfico on line con la información de los tramos de río con estudios de zonas inundables y con la visualización del dominio público hidráulico y zonas de servidumbre y policía de los ríos, que han sido estudiados hasta el momento.
En una segunda fase, continuó, se realizará una nueva cartografía de zonas inundables a partir de los tramos en riesgo y comenzará a ejecutarse en las cuencas hidrográficas del Cantábrico y del Júcar y, progresivamente, en el resto de cuencas hidrográficas que gestiona el MARM a través de las Confederaciones Hidrográficas.
Por su parte, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico insistió en que las crecidas fluviales “no son un castigo divino sino que forman sencillamente parte de la dinámica fluvial natural” ya que, según dijo, los ríos son “prácticamente inactivos” durante los períodos de estiajes y es en “estos cortos episodios” en los que se producen la “mayor cantidad de cambios”.
“La primera lección que tenemos que asumir los gestores es que el libre desarrollo de las crecidas es un hecho clave en la gestión de la dinámica fluvial porque en esos momentos se transporta gran cantidad de carga sólida, que alimenta las cuencas sedimentarias costeras, es decir, nuestras playas dependen de la arena que los ríos les aportan”, relató Marquínez.
Confederación Hidrográfica del Cantábrico
La directora general del Agua, que también participó en la inauguración del Seminario ‘La planificación hidrológica. Espacios y objetivos en las políticas públicas del agua’ organizado por la UIMP, señaló que una de las cuencas hidrográficas “prioritarias” a la hora de desarrollar el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables es la del Cantábrico ya que “su régimen pluviométrico hace que las inundaciones sean un “fenómeno frecuente y de relevante magnitud”.
Morén añadió que el pasado 28 de abril se publicó en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) el Concurso de Asistencia Técnica para la delimitación de las zonas inundables en la parte de Cantabria de la cuenca hidrográfica del Cantábrico, cuyo importe de licitación asciende a más de un 1´2 millones de euros.
En la misma línea, confirmó que se está procediendo a la valoración de las ofertas presentadas por las distintas empresas y se estima que los trabajos comiencen a realizarse a principios de otoño y finalicen dentro de dos años.
El consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria hizo hincapié en que se trataría de tener una cartografía -que es en lo que está el Ministerio- con isolíneas, que “nos marquen cada cuántos años estadísticamente se inunda cada población de nuestro territorio, para poder actuar desde el punto de vista la planificación, para que los usos que de desarrollan en esas franjas sean compatibles con la inundación”.
“Que no se coloquen casas, aunque sí se pueda utilizar para agricultura y ganadería, pero que no generemos exposición, sabiendo que el río se va a salir no dejemos o no permitamos que haya usos que generen exposición de la población o de bienes”, concluyó Martín.














