Experto considera que el desfibrilador será “un dispositivo habitual” en los próximos años para evitar la muerte súbita

 

            Santander, 26 de agosto de 2008.- El director de la Unidad de Arritmias del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Juan José Olalla, ha afirmado hoy en Santander que en los próximos años los desfibriladores serán “un dispositivo habitual” en  las empresas y en los lugares públicos para “salvar muchas vidas” y evitar así la muerte súbita.

Según el experto, la Sociedad Europea de Arritmias considera el desfibrilador “muy efectivo”, como muestra su proliferación en Inglaterra y en los países escandinavos, al contrario de lo que ocurre en los mediterráneos. Recordó que esta asociación está pendiente de la aplicación de las normas legales para que estos dispositivos se generalicen y “acaben imponiéndose”.

Olalla hizo estas declaraciones en rueda de prensa con motivo de su intervención en el curso ‘La muerte súbita en el siglo XXI’, que organizan la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en la que participó junto al responsable del curso, el doctor Jesús Gutiérrez Morlote y el escritor Joaquín Leguina.

El director de la Unidad de Arritmias de Valdecilla aseguró que se trata de dispositivos pequeños, con precios que oscilan entre los 900 y 1.200 euros, y cuya utilización es “simple”. Entre otras ventajas, Olalla destacó que “la mala utilización no supone ningún riesgo para el paciente”, ya que el aparato reconoce si el paciente tiene una arritmia curable o solucionable.

Añadió que los desfibriladores “forman parte del progreso” y apuntó que la idea es ampliar su uso al “público general”, sin limitarlo al personal paramédico.

Olalla señaló que la incidencia de la muerte súbita en las sociedades occidentales es “enorme” y destacó que en Estados Unidos fallecen por esta causa unas 450.000 personas al año, mientras que en España el número estimado es de 40.000, una cifra que supera a las víctimas anuales por ictus, cáncer de mama y de pulmón.

En este sentido aseguró que la mayoría de esos pacientes tienen problemas cardiacos, matizando que un porcentaje de ellos “probablemente” desconocía previamente esas alteraciones.

Olalla apuntó la existencia de procedimientos para salvar la vida al paciente y “recuperarlos”. Así señaló a dispositivos implantados en el cuerpo que reconocen la alteración del ritmo que ha provocado la muerte y que “automáticamente salva la vida”. “En Valdecilla tenemos los desfibriladores desde 1993 y una larga experiencia”, aseguró Olalla, quien recordó que hay más de 400 pacientes con estos dispositivos, “gente que ya ha tenido una muerte súbita a los que se pone el dispositivo para que en el caso de que vuelva a suceder sean resucitados”.

Por su parte, Gutiérrez Morlote afirmó que, como ha quedado patente en el curso, “luchar contra el tabaco es la mejor campaña para prevenir y curar la muerte súbita”. Aseguró que “la inmensa mayoría” de la gente que muere súbitamente son enfermos del corazón y la mayor parte de estos son enfermos coronarios. En este sentido dijo que el tabaco es “uno de los factores de riesgo de estos enfermos”.