
Santander, 30 de junio de 2009.- La coreógrafa y bailarina Juschka Weigel, ha reconocido hoy sentirse “más conectada con el lenguaje del cuerpo que con el de la palabra”, por lo que desechó el teatro frente a la danza a la hora de elegir el género con el que expresarse.
Así lo declaró en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde inaugurará esta noche el novedoso ciclo ‘En primera fila’, con su espectáculo ‘Life is too short/ To dance with an ugly man?’, que tendrá lugar en el Patio de Caballerizas, a partir de las 22.30 horas.
Tras aprender las técnicas básicas en la Colombo Dance School en Zürich, Weigel se introdujo en el mundo de la danza bhuto de la mano de Anzu Furukawa, una disciplina que, según la alemana, “va del interior hacia fuera” y que se basa en “un sentimiento o pensamiento interno que conviertes en una forma que todo el mundo puede ver en tu cuerpo”.
Para explicar la diferencia entre el modo occidental y el oriental de concebir la danza, la coreógrafa planteó un símil con la medicina. “En Europa si tienes una herida te pones algo encima”, explicó, mientras que con otras técnicas más usadas en países orientales, como la homeopatía, “se trabaja desde el interior”.
Weigel también repasó las formas de abordar la danza en los diferentes países que ha conocido. Así, destacó que de su estancia en Alemania aprendió a trabajar “de una manera estricta y en lo concreto”. Por lo contrario, según dijo, en América (Merce Cunningham School de Nueva York y una residencia de creación en Valparaíso, Chile) el baile se ve desde un punto de vista “más social”, y “se trabaja en grupo”.
Respecto a su paso por Indonesia, becada por la Academy of Arts, Weigel hizo hincapié en la relevancia de “todo el proceso, todo pequeño movimiento probado en las fases previas al espectáculo” ya que, “aunque no se represente igual que en los ensayos, el proceso ya ha quedado interiorizado”.
En el plano de la docencia, Weigel se encuentra en la actualidad ayudando a una joven bailarina con una nueva coreografía. En este sentido, la artista aseguró que “lo mejor” que le puede ofrecer es “algo sencillo de aprender y dejarle trabajar sobre ello”.
A este respecto aseveró que, aunque es “bueno” ir a la escuela, posteriormente “debes tener un tiempo para ti, para saber qué es lo importante, lo que puedes entender, lo que realmente quieres entender, lo que puedes transformar y con qué quieres continuar” y, sobre este concepto, añadió que como profesor “no es bueno estar encima dando órdenes”.
Por último, sobre la situación de la danza contemporánea, la bailarina y coreógrafa lamentó la imposibilidad de ver espectáculos con veinte personas en el escenario y aseguró que sería “una idea loca”, ya que actualmente “no hay dinero para estas cosas”. No obstante, reconoció que le gustaría llevar a cabo esta iniciativa con bailarines “no profesionales” ya que, en su opinión, “la profesionalidad ayuda, pero en algunos planos puede interferir”.
