El editor de Pablo Neruda afirma que toda la escritura del autor chileno es “desfachatadamente egocéntrica”

 

Santander, 11 de agosto de 2009.- El editor de las Obras Completas de Pablo Neruda (1999-2002), Hernán Loyola, ha afirmado hoy en Santander que toda la escritura del autor chileno es “desfachatadamente egocéntrica” porque, a su juicio, desde ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada’ hasta sus obras póstumas como ‘Confieso que he vivido’ “no hace otra cosa que hablar de sí mismo”.

No obstante, Loyola, que esta semana dirige el Curso Magistral ‘Pablo Neruda: de la modernidad a la posmodernidad del siglo XX’ en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), matizó en rueda de prensa que Neruda “no se limita a mirarse el ombligo o admirarse” sino que “se atraviesa a sí mismo para llegar al otro, al mundo, a las cosas”.  “Su escritura es una síntesis de un contacto entre un ser humano”, añadió.

“La poesía de Neruda es un testimonio, un testigo de la realidad del mundo”, comentó Loyola, quien aseveró que eso explica por qué en las distintas fases de la obra del autor chileno hay una “lógica profunda”, que “guía el paso desde el joven poeta anarquista y vanguardista al poeta comprometido con el movimiento internacional comunista”.

Preguntado por la prevalencia de la obra de Neruda en nuestros días, Loyola respondió que ésta tiene que ver con sus “logros” como “poeta del amor”, pero también como “poeta total, donde lo político, lo sentimental, lo histórico, lo americano, lo público y lo privado se integraron en su obra”.

En este sentido, se refirió a la obra ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada’, que Neruda escribió cuando “aún no había cumplido 20 años”, a la que definió como el “bestseller absoluto de la poesía lírica del siglo XX”.

“Aunque hay libros con mayor tirada, se sigue leyendo, comprando, difundiendo y copiando por los enamorados para transmitir mensajes, ahora quizás a través de sms”, relató el editor, quien aseveró que Neruda “es un clásico de la literatura mundial comparable, sin ningún temor, a escritores como Cervantes, Shakespeare o Dante”.

Respecto a la existencia de alguna figura comparable en la actualidad, Loyola reconoció  que “el Cervantes, el Dante, el Shakespeare o el Neruda de estos tiempos no ha nacido todavía”, pero hay “gérmenes muy interesantes”, entre ellos, el chileno Roberto Bolaño, “un gran escritor”.

“Pareciera que todo está hecho o que hemos llegado al final del recorrido, al mejor de los mundos posibles”, señaló el editor, quien insistió en que, frente a un mundo así, “la tendencia de muchos jóvenes escritores es criticar el mundo”.

Sin embargo, a su juicio, el “gran escritor de los nuevos tiempos” tendrá que ser aquel que comprenda el mundo y lo transforme “positivamente” para “retomar el hilo de la esperanza, de la construcción de un mundo vivible, no solo sostenible, para los seres humanos”.