David Rollinson, presidente de la Federación Mundial de Parasitólogos y experto de la Organización Mundial de la Salud, ha constatado, en una conferencia incluida en el seminario “La problemática transnacional de las enfermedades desatendidas y emergentes” que la schistosomiasis se considera la segunda enfermedad de la humanidad con 200 millones de afectados en 75 países – la primera es la malaria-.
La mayor parte de los afectados por la schistosomiasis, hasta un 85 %, se concentra en África Subsahariana, principalmente en los ámbitos rurales. Esto se debe a que el vector, es decir, el ser vivo que puede transmitir el parásito que provoca la enfermedad, es un caracol que vive en aguas dulces, que sirven habitualmente para los juegos de los niños, la higiene o incluso para beber.El principal problema de esta enfermedad es que puede derivar en otras patologías, como cáncer hepático o anemias. Además, por su modo de contagio es difícil de erradicar, ya que, aunque existe un fármaco, según Rollinson “podemos tratar y curar a los contagiados, pero no podemos cambiar sus hábitos, por lo que una vez curados, vuelven a enfermar. Para la lucha contra la schistosomiasis, además del tratamiento, se necesitan medidas integrales que incluyan educación, sistemas higiénicos y sanitarios, acceso a agua limpia… Necesitamos que estas cuestiones se traten a nivel internacional, en las reuniones del G20, por ejemplo”.Rollinson ha afirmado que el cambio climático y la globalización pueden ocasionar que enfermedades localizadas en las zonas más pobres del planeta se expandan por todos los países: “cada vector necesita una temperatura y un hábitat con unas características concretas. Con el cambio climático, algunos de estos seres vivos, transmisores de enfermedades, se están adaptando y otros se están diseminando”.Actualmente, existen en el mundo un número importante de enfermedades como la schistosomiasis que, por su origen, se suelen asociar a las zonas más pobres del planeta, Concretamente figuran 14 Enfermedades Tropicales Desatendidas, estas han sido agrupadas para crear una mayor alerta de las enfermedades que están afectando a la población más pobre del mundo. La mayoría de ellas podrían ser prevenidas e incluso erradicadas.
No obstante, también tienen mucho que ver con los países desarrollados, por dos grandes razones. Por un lado, en ellos se concentran las organizaciones, los investigadores y la industria farmacéutica responsables de combatirlas y prevenir su expansión. Y, por otra parte, los movimientos migratorios sin precedentes que estamos viviendo exponen a sus habitantes al peligro de contraer esas enfermedades si no se mejoran los sistemas preventivos internacionales existentes hasta el momento.
Bajo estas premisas, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia y la Fundación Mainel en colaboración con la Red de Investigación Cooperativa en Enfermedades Tropicales (RICET), han organizado el curso “La problemática transnacional de las enfermedades desatendidas y emergentes”, que se está celebrando en el Palau de Pineda de Valencia del 30 de septiembre al 2 de octubre.
El seminario está dirigido por el presidente de la Federación Europea de Parasitólogos, Santiago Mas-Coma y el académico numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales Luis Franco.
Según Mas Coma, España es uno de los países que primero sufrió el impacto de la globalización en las enfermedades, con miles de pacientes diagnosticados con el mal de Chagas, (cuyo vector sólo vive en algunas zonas del continente americano). Por este motivo, ya existen profesionales y redes, como el RICET, que se están dedicando a investigar sobre estos asuntos.
Por otra parte, Luis Franco ha constatado que todavía nos falta una cultura de solidaridad global. No hay que olvidar que el 90% del gasto farmacéutico se destina a enfermedades que afectan tan sólo al 10% de la población mundial.
Tanto en Estados Unidos como en Europa, se han promulgado leyes que instan a las farmacéuticas a investigar sobre medicamentos conocidos como “huérfanos”, que son los destinados a enfermedades no rentables, por afectar a poca población o a pacientes que no pueden pagar los fármacos. No obstante, cabe destacar que de 2000 a 2007, de los 44 nuevos medicamentos registrados como huérfanos, no hay ninguno destinado a enfermedades desatendidas, sino que se destinan sólo a enfermedades raras, es decir, que afectan a menos de cinco personas por cada diez mil (según la legislación de la UE).
El curso cuenta con la participación de los más destacados expertos y especialistas en parasitología, como Rollinson, y en enfermedades tropicales, entre los que destaca el doctor Sabino Puente, director del Servicio de Medicina Tropical del Hospital Carlos III de Madrid, que hablará de La problemática de las enfermedades tropicales en los inmigrantes en España.
La última jornada del curso se centrará en las enfermedades de origen vírico, como la gripe porcina o la gripe aviar, para lo que se ha programado una conferencia sobre la Diseminación internacional de virosis emergentes, a cargo del especialista en Biología Molecular de Virus en el Centro Nacional de Microbiología, Antonio Tenorio, y una mesa redonda acerca del lema Un mundo, una sanidad, utilizado por varios organismos internacionales con el fin de coordinar estrategias para reducir el riesgo de las enfermedades infecciosas en la relación animales-humanos y ecosistemas.
Además de Santiago Mas-Coma y Luis Franco, compondrán la mesa el director general de Salud Pública de la Generalitat Valenciana, Manuel Escolano, la doctora de Médicos Sin Fronteras, Mireia Naval; el director del la Unidad de Salud Internacional del Hospital General de Valencia, Enrique Ortega, y el director de la Fundación Ceimigra, Guillermo Vansteenberghe.
La inauguración ha sido hoy miércoles, 30 de septiembre, a cargo del director territorial de Sanidad de Valencia, Agapito Núñez Tortajada; la directora de la sede valenciana de la UIMP, Mª Antonia García Benau; el director de la Fundación Mainel, Jorge Sebastián; y los directores del curso, Santiago Mas-Coma y Luis Franco.



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