“Ahora tenemos en España la mejor educación posible, la mejor de su historia, con un 108% de la población escolarizada. Pero hay una deuda grandísima con los profesores, porque no se nos reconoce nuestra labor. El profesorado tiene que recuperar el liderazgo que le corresponde”- ha dicho hoy en Valencia la inspectora del Departamento de Educación del Gobierno Vasco y directora de la revista de educación OGE, Nélida Zaitegui.
La pedagoga ha pronunciado la conferencia de clausura del seminario “Experiencias comparadas de buenas prácticas metodológicas y organizativas en la escuela europea: estudio del caso finlandés”, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia en colaboración con la conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana.
Zaitegui, que ha estado hablando de Innovar en la educación para avanzar hacia la excelencia y la equidad, opina que los cambios que se están introduciendo en el sistema educativo son “cambios cosméticos” , basados en llamar a las cosas de manera distinta, pero sin que varíe el contenido: “podemos instalar ordenadores en el aula, pero, al final, los alumnos hacen las sumas y restas de siempre”
Para Nélida Zaitegui, quien defiende que el desarrollo personal de los estudiantes prime sobre el profesional, una escuela de éxito es aquella “con elevados conocimientos del alumnado, superiores a lo que sería esperable, que se compromete con la educación social, afectiva y moral de los alumnos y que logra un alto nivel de tolerancia y solidaridad”.
En este sentido, la inspectora de Educación vasca cree que la escuela “no puede limitarse a seguir acumulando conocimientos ni a generar procesos de aprendizaje que no preparen a alumnado para ser capaz de desenvolverse con éxito en un mundo cada vez más complejo”.
Sin embargo, Nélida Zaitegui no es partidaria de restringir la labor educativa al ámbito de la escuela, ya que es responsabilidad “de toda la sociedad”. Según ha explicado, el propio programa Pisa concede un porcentaje muy importante del éxito académico a otras variables externas a la escuela y el Informe de la Inclusión en España 2009 lo corrobora y pone en manos de las familias y el entorno una gran responsabilidad.
“Cada vez que se produce un acontecimiento negativo protagonizado por jóvenes, todo el mundo dirige su mirada a la escuela y exige medidas drásticas en ella. Esta es la gran trampa, que la escuela se siente responsable y cada vez más sojuzgada e infravalorada, con las consecuencias de desmoralización que supone para el profesorado comprometido”- asevera la experta.
El paradigma de Finlandia
El seminario celebrado en la UIMP de Valencia y dirigido por el coordinador de Convergencia Europea en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la UV, Joan María Senent, además de ofrecer una visión general de la situación de los sistemas educativos europeos, ha dedicado varias conferencias a exponer el caso específico de Finlandia, un país donde los estudiantes de 15 años ocupan el primer lugar en comprensión lectora y están entre los cinco primeros puestos en matemáticas y cultura científica, a pesar de que la enseñanza obligatoria, siempre gratuita, empieza a los siete años, más tarde que en otros países europeos.
El director de la escuela primaria finesa Järvenpäa, Pekka Tukonen, que estuvo trabajando varios años en Cataluña, cree que, a diferencia de España, en Finlandia los alumnos gozan de mayor autonomía, lo que les hace más responsables y tienen un contacto más práctico con el aprendizaje.
Por otro lado, en el país nórdico, toda la sociedad tiene un papel educador y el aprendizaje ocupa un lugar primordial en el estilo de vida finés- “seguramente por el mal clima”-, por lo que los profesores son figuras muy respetadas.
Sien embargo, Tukonen asegura que, incluso en Finlandia, se están viviendo tiempos complicados por la crisis económica, que están afectando a la enseñanza, con el cierre de escuelas rurales- la base del sistema educativo finés-y la desmotivación de muchos jóvenes que optan por no continuar los estudios después de la escuela primaria.
Método Montessori Otro de los ejemplos de educación innovadora expuestos en el curso ha sido el de las escuelas Montessori, de las que ha hablado el profesor de la Universidad de Salento (Italia), Alcino Siculella.
El método Montessori, desarrollado por la científica italiana María Montessori a principios del siglo XX, tiene como máxima “ayudar a que el niño lo haga solo”, por lo que otorga a los alumnos un alto grado de libertad de acción, aunque bajo la tutela y el asesoramiento de los profesores. Los grupos de alumnos en estas escuelas son reducidos y el aprendizaje está basado en ejercicios prácticos con materiales tangibles, que permiten a los niños descubrir por sí mismos los conocimientos y su aplicación práctica.
Según Siculella, actualmente existen 22.000 escuelas Montessori en 110 países.
Otros casos especiales de enseñanza de los que se ha hablado en “Experiencias comparadas de buenas prácticas metodológicas y organizativas en la escuela europea: estudio del caso finlandés”, han sido el del Instituto de Secundaria Fernando de los Ríos de Fuentevaqueros, que ha recibido el Premio Nacional de Calidad Educativa Marta Mata por el esfuerzo en propiciar la buena convivencia entre alumnos de diferentes culturas; y el del Colegio Rural Agrupado Ariño-Alloza de Teruel, que ha apostado decididamente por las nuevas tecnologías.



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