Ayer se clausuró el ciclo “Interpretamos para ti. Actores construyendo personajes para el cine español”
Daniel Guzmán se define “inquieto intelectual y físicamente” y asegura que le gusta “sacarle el mayor partido a la vida”, aunque siempre aplicando cierta disciplina.
El actor y, desde hace ocho años, también guionista y director, clausuró ayer el ciclo en la sede valenciana de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo ciclo “Interpretamos para ti. Actores construyendo personajes para el cine español”, organizado por la sede valenciana de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y en el que también han participado Alex Brendemühl, José Sacristán, Maribel Verdú y Tristán Ulloa.
Daniel Guzmán, que ha pasado de dibujar graffitis y montar escenarios para conciertos a ser uno de los rostros más conocidos del cine y la televisión en España, además de participar en diversas competiciones deportivas –boxeo, motociclismo..-, explicó que tanto la interpretación como la escritura de guión o la dirección, son formas de compartir historias con los demás.
“Soy un contador de historias y me gusta compartirlas con los demás y también que las compartan conmigo, porque eso me humaniza”- confesó Guzmán durante el coloquio que siguió a la proyección de su cortometraje Sueños, ganador del Goya 2004 al Mejor Cortometraje de Ficción, y de la película Éxtasis (Mariano Barroso, 1996), protagonizada por él, Javier Bardem y Federico Luppi.
Precisamente, el protagonista de Mia Sarah y A golpes, recuerda el rodaje de Éxtasis como una de las mejores experiencias de su vida. “Me he emocionado al volver a verla, por la experiencia que viví y porque fue mi primera gran oportunidad profesional, aunque cambiaría cosas. Javier y Leire me han dicho alguna vez que también ha sido uno de los trabajos más bonitos que han hecho ”- declaró ayer nostálgico antes de contar cómo, un tiempo antes de que se rodara la película, se fue a Almería “sin un duro” con sus compañeros de reparto para preparar sus personajes y sorprender al director, quien “agradeció mucho el detalle”.
Daniel Guzmán también destacó la gran aportación que los talleres de William Leyton supusieron para su carrera: “Leyton fue el gran maestro. Todo lo que he hecho se lo debo a él”.
Televisión y popularidad
A pesar de su nada desdeñable filmografía, Daniel Guzmán debe su popularidad a sus trabajos en televisión, especialmente al personaje de Roberto, “el novio de la pija”, en la serie de Antena 3 Aquí no hay quien viva, aunque, previamente ya había tenido papeles destacados en Hermanos de leche, Menudo es mi padre y Policías.
Según Guzmán, el trabajo en televisión “te hace ser muy resolutivo”, porque el ritmo es muy fuerte y hay menos planificación. “Yo he visto actores de cine con Goya que no lo han aguantado”- dijo ayer el actor, para quien lo importante en la pequeña pantalla es, sobre todo, “un buen casting”.
Daniel Guzmán lleva dos años alejado del mundo televisivo por encontrarse inmerso en la escritura de su segundo largometraje, A cambio de nada, del que ya va por la octava versión, además de compaginarlo con la creación de una comedia.
Guzmán añadió que, cuando vuelva a la interpretación, le gustaría hacerlo con un papel alejado del cliché de “chico bueno” que tienden a ofrecerle: “Me encantaría interpretar a un canalla”


