Valencia, del 18 al 20 de mayo de 2011
Flexiguridad en el mercado de trabajo en la Unión Europea.
Invertir en educación, mejorar las competencias profesionales
Perseguimos valorar cuáles son las políticas más eficaces para mejorar de forma substancial la educación, la formación profesional y el empleo y reflexionar sobre los valores de base que permitan elaborar propuestas que orienta los sistemas educativos hacia la formación de una mano de obra de calidad, con las capacidades profesionales que solicitan nuestras empresas; que reduzcan la dualidad del mercado de trabajo; se anticipen al cambio tecnológico; y, promuevan la movilidad de la mano de obra y una fiscalidad favorable al empleo.
Los gobiernos en sus distintos niveles (europeo, central, autonómico o local), no son los únicos actores ni en el ámbito de la educación, ni en las políticas de empleo, ni en la lucha contra la exclusión social y la pobreza. Estos problemas afectan también a la sociedad civil y a las organizaciones empresariales y sindicales. En el proceso educativo, formativo y laboral intervienen diversos actores: docentes, discentes, padres, empresas y sindicatos. Todos ellos aportan elementos enriquecedores desde sus propias perspectivas. La educación no constituye per se un factor de crecimiento, y por eso creemos necesario convertirla en una base sólida sobre la que se asiente una formación profesional de calidad y con prestigio social que, a su vez, sea utilizada como trampolín por los trabajadores para mejorar su empleabilidad a lo largo de toda su vida profesional.
El conocimiento que se acumula con el tiempo nunca es total y completo, y los recursos disponibles siempre serán limitados. Por ello, debemos diseñar políticas que mejoren la orientación y el enfoque actual, así como la calidad de nuestro sistema educativo y de formación profesional. El seminario discutirá sobre políticas de empleo que creen incentivos para que valga la pena poner a trabajar a todos los recursos humanos ahora ociosos.
No cabe concebir la educación exclusivamente en su vertiente productiva o productivista, aquella que persigue la empleabilidad de la población en edad de trabajar. La educación es un elemento de cohesión social y política en las democracias avanzadas, y crea una cultura del esfuerzo y una actitud positiva hacia el trabajo que ayuda a romper la tendencia a la exclusión social. La modernización de los Estados –condición necesaria de su democratización plena– descansa en la educación entendida como una necesidad social básica que asegure un marco institucional legítimo y justo.


