Valencia, 1  y 2 de diciembre de 2010
III Jornadas de Medicina Intensiva.
Tres pilares fundamentales en los cuidados y seguridad de los pacientes graves: control del dolor, alimentación eficiente y rehabilitación

Los componentes imprescindibles de cualquier estrategia terapéutica de los pacientes hospitalizados, sobre todo de los más estresados (los ingresados en cuidados intensivos) serían asegurar un buen transporte de oxigeno, controlar el dolor y la ansiedad de forma segura y eficiente, nutrir suficientemente y de forma sistematizada y, caso de ser posible, tratar etiológicamente el problema clínico.
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El dolor agudo, definido como aquel dolor  de inicio reciente y duración probablemente limitada (Chapman, 1986), afecta, en mayor o menor grado, a casi la totalidad de los pacientes ingresados en las unidades de cuidados intensivos y repercute inequívocamente en su evolución.

La cultura del cuidado de la alimentación de los enfermos tiene unas raíces ancestrales.  Desde hace décadas se conoce además la alta prevalencia de la desnutrición hospitalaria y su repercusión sobre la morbi-mortalidad y sobre los costes por proceso. Sorprendentemente la preocupación y formación de los gestores sanitarios y de los propios profesionales en relación con este aspecto fundamental del tratamiento es escasa. Los intensivistas y reanimadores deben ser sensibles a la importancia del soporte nutricional artificial y conocer sus técnicas, considerándolas como una indicación más del tratamiento diario de nuestros pacientes.

La estancia hospitalaria y la mejor reinserción social de los pacientes en su ámbito sociolaboral tras un proceso en la unidad de cuidados intensivos, depende en gran medida de la potencia o debilidad muscular residual a su alta. Esta debilidad muscular, también de etiología multifactorial, se asocia generalmente al diagnóstico de polineuro-miopatía del paciente crítico. Aunque esta alteración neuromuscular se considera un hecho inevitable en ciertas circunstancias, un mejor conocimiento de los desencadenantes del proceso, la prevención de los factores que se asocian a su desarrollo y un programa precoz de nutrición y rehabilitación, deben contribuir a disminuir su prevalencia.

Las presentes jornadas tienen como objetivo revisar estos tres aspectos fundamentales de los cuidados críticos, aportando alternativas novedosas y actualizando las clásicas, siempre con base en la mejor evidencia disponible