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Dolz, fiscal del TS, explica la importancia de que la prueba científica deje de ser pericial y se convierta en documental

Santander. – La evolución de la prueba pericial a documental es un hecho importante para la jurisdicción, de acuerdo con las palabras del fiscal del Tribunal Supremo Manuel Jesús Dolz, que ha ofrecido una ponencia dentro del encuentro La Policía Científica en el espacio europeo de libertado, seguridad y justicia. El área europea de las ciencias forenses, que se ha celebrado esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

La charla del fiscal almeriense se ha centrado en La prueba pericial científica ante el Tribunal Supremo y en ella ha hecho hincapié en la importancia de que esos indicios científicos dejen de ser periciales y se conviertan en documentales. La diferencia esencial es que el primero requiere la presencia del perito en el juicio y en los segundos no hace falta, a no ser que la defensa impugne el informe pericial. De esta manera, si esto se llevara a cabo en todos los ámbitos, el trabajo de los peritos sería más rápido porque tendrían más tiempo para dedicarse a los informes al no tener que asistir a todos los juicios de cada prueba documentada.
Sin embargo, como ha destacado el fiscal del Tribunal Supremo, la evolución acaba de comenzar. Así, ha citado la Ley de Enjuiciamiento Criminal para explicar que las únicas pruebas que tienen valor legal como prueba documental son "los informes sobre la naturaleza, la cantidad y la pureza de sustancias estupefacientes cuando conste que se han realizado siguiendo los protocolos científicos aprobados por las correspondientes normas".
Dolz también ha hecho referencia al concepto de libre valoración de la prueba, establecido por el sistema liberal, y ha citado a Alcalá-Zamora, asegurando que la "libre valoración lleva a la dictadura judicial". Así, el fiscal cree que hay que revisar ese concepto porque "la prueba científica cuestiona la libre valoración basada en subjetivismos judiciales. Un aspecto que hay que evitar porque nos llevan a los prejuicios y, por tanto, a una valoración errónea".
Siguiendo con las pruebas científicas, Dolz ha afirmado que hay que plantearse la necesidad de unos estándares que homologuen los datos que se intercambian entre las policías europeas, ya que el Tratado de Prüm permite la cooperación policial y el intercambio de perfiles de ADN. Así, para que esta cooperación entre países europeos sea más efectiva, Dolz ha apostado por "la armonización legislativa europea". El Tribunal Supremo español reconoce la validez de estas pruebas intercambiadas "cuando se hayan ejecutado conforme disponen los convenios de aplicación", ha comentado el fiscal citando a Rosa Ana Morán Martínez, fiscal de la sala coordinadora de Cooperación Internacional.

Fotografía: Juan Manuel Serrano