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Actualidad UIMP

"El CUIMPB-Centre Ernest Lluch es ese foro neutral donde las universidades catalanas dejan a un lado sus rivalidades"


Barcelona.- Agustí Bosch se hizo cargo del Consorcio UIMP Barcelona-Centre Ernest Lluch en julio de 2014, con el propósito de impulsarlo y renovarlo en un momento de profunda crisis económica y de restricciones presupuestarias. Doctor en Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y master en Comportamiento Político por la Universidad de Essex (GB), es profesor titular de Ciencia Política en la UAB y experto en comportamiento político y en sistemas electorales.

1): ¿Cómo definiría el CUIMPB-Centre Ernest Lluch?, ¿cómo es la relación con la ciudad?
El centro es un lugar de encuentro para los académicos de las universidades catalanas y una especie de "vestíbulo escolástico" donde esos académicos acogen a ilustres científicos de todo el mundo. Tenemos la inmensa suerte de que el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (uno de nuestros cuatro patronos) nos acoge en su sede del Raval, en pleno casco antiguo de Barcelona, y eso nos confiere una centralidad tanto geográfica como académica que no podríamos conseguir sin ello.
La relación con la ciudad es de un cierto enamoramiento. Cada vez que subimos a los ponentes extranjeros a la sala Mirador y observan las vistas de la silueta urbana desde lo alto, la reacción es siempre la misma: ¡Qué suerte tenéis! La relación con el Ayuntamiento –con sus sucesivos gobiernos– también ha sido excelente, y muchos alcaldes nos han mimado. Con la actual alcaldesa, la relación es inmejorable, en parte porque había participado en algunas actividades de CUIMPB antes de su entrada en la política municipal.
2): ¿Qué UIMP encontró a su llegada a la sede?
Desde un punto de vista académico, me encontré con un centro extrañamente heterogéneo. Muchas de sus actividades habituales eran de una calidad y ambición extraordinarias, estupendas. Pero otras se realizaban más por costumbre que por interés académico o por una gran concurrencia. Mi primer cometido fue diferenciar unas de otras de manera que pudiésemos mantener las primeras e ir reduciendo las segundas. Me gané el rencor de unos pocos notables locales, pero tengo la íntima convicción de que la administración pública no debe financiar actividades que no despiertan el interés de nuestro público. Desde un punto de vista de gestión, me encontré una plantilla muy profesional. Lamentablemente, no hemos podido reponer la jubilación de nuestra gerente y eso se ha notado enormemente. Pero mantenemos una gran dedicación en la mayor parte de la plantilla. Y desde el punto de vista institucional, me encontré un centro insuficientemente coordinado con la estructura de la UIMP, cuestión que ha mejorado con el esfuerzo de ambas partes, y unas instituciones locales algo ajenas al acontecer del centro. Me temo que este distanciamiento es comprensible en un momento en que muchas instituciones deben atender urgencias ilimitadas y, claro, lo urgente no deja tiempo para lo importante. Un distanciamiento transitorio de las instituciones no me sabe mal siempre que estas dejen margen para que el equipo de trabajo del centro desempeñe su labor sin injerencias. Y en este aspecto, debo admitir que el comportamiento del Ayuntamiento de Barcelona ha sido modélico.
3): ¿Qué cree que aporta CUIMPB- Centre Ernest Lluch que no hacen otras universidades?
En una ciudad de gran densidad universitaria como Barcelona, la sede de la UIMP no se dedica a remediar carencias, como hacen casi heroicamente mis compañeros en ciudades más pequeñas. Nuestro papel suele ser más el del "lugar neutral" donde los colegas de las diversas universidades locales dejan a un lado transitoriamente sus rivalidades y facultan la realización de actividades colaborativas. La competencia entre las diversas universidades locales es provechosa, pero su colaboración nos lleva a un terreno imbatible.
4): ¿Cómo ha influido la crisis económica en el desarrollo de actividades y objetivos de la sede?
Desde luego, la crisis ha reducido nuestra actividad. Las aportaciones de las instituciones locales han disminuido y, en consecuencia, el número de actividades también ha menguado. Pero lamentar los efectos de la crisis sobre nuestras actividades académicas me parece una obscenidad cuando hay familias a quienes la crisis ha dejado sin lo más básico.
Las crisis son etapas críticas, durante las cuales las elecciones estratégicas que toman personas e instituciones devienen más cruciales que durante los momentos corrientes, cuando todo sirve. Una mala decisión, que en tiempos de abundancia solo genera un contratiempo, se torna letal en tiempos de crisis. En nuestro caso, no podernos permitir la contratación de una nueva gerente después de su jubilación fue un contratiempo que podía resolverse mejor o peor. Y las instituciones locales nos aplicaron una solución que, de momento, no se ha demostrado muy afortunada. Pero no culpemos a la crisis de las decisiones desatinadas.
5): ¿Qué busca a la hora de programar actividades académicas y culturales?
Busco siempre el interés académico de la actividad. E interés entraña dos cosas: la primera, solidez científica y la segunda, concurrencia de público. Cuando falla cualquiera de las dos, no hay verdadero interés. Una actividad académica de gran relevancia científica pero que no atraiga al público parece más propia de poetas románticos que viven en un castillo de cristal que de universitarios del siglo XXI. Una actividad multitudinaria sin solidez científica no es propia de una institución como la nuestra. Busco (a veces desesperadamente) las actividades que compaginen esas dos versiones del interés académico.
6): ¿Cuál es el próximo reto del CUIMPB- Centre Ernest Lluch?
Sin duda, el reto es definir una nueva seña de identidad, una vez olvidada ya aquella época en que la vieja seña de identidad de la UIMP –los cursos de verano– tuvo tanto éxito que se han generalizado. Ahora, cualquier universidad tiene sus cursos de verano y, a pesar de que este éxito es patrimonio nuestro, también supone una concurrencia difícil de superar por nuestra parte.
Una de las posibilidades es definir una seña de identidad en términos de especialización temática. En este sentido, la experiencia de la sede de Granada, con su especialización en Gobierno local, puede ser un modelo para nuestro centro. Campos como la salud o la política, cuyos cursos siempre tienen una estupenda acogida en nuestra sede, podrían ser candidatos naturales a esa especialización.