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Más de cien años en la escena del crimen

Santander.– Desde el maletín y la reseña de Bertillon, que datan de finales del siglo XIX, hasta una valija de reactivos o el identikit (el retrato robot de los años 60), pasando por un escenario ideal del crimen. O lo que es lo mismo, el pasado y el presente de la Policía Científica. Así es la exposición que estos días puede visitarse en la sala Madrazo del Palacio de La Magdalena y que se desarrolla paralela al encuentro La policía científica en el espacio europeo de libertad, seguridad y justicia. El área europea de las ciencias forenses que dirige la comisaria general de Policía Científica, Pilar Allué.

Con cinco vitrinas de mesa y tres verticales (que contienen alrededor de un centenar de piezas), un escenario ideal del crimen y una maqueta este particular recorrido nos acerca al trabajo policial. Y no a uno cualquiera sino a un oficio con solera, a más de cien años en la escena del crimen. En definitiva, el objetivo principal de esta muestra es "dar a conocer la forma de trabajar de la Policía Científica", explica el subinspector Julián Manzanas.
Y todo aquel que piense que la vida en la Policía Científica es como un episodio de CSI anda desencaminado. Primero porque el ritmo de trabajo no se corresponde a la realidad y segundo porque no se ponen las gafas de sol -como hacía el Horacio Caine de David Caruso- para salir detrás del culpable: "La labor de la Policía Científica es averiguar el cómo, el qué y el por qué y, siguiendo los vestigios y las pistas, llegar hasta al culpable", matiza el oficial de Policía Florencio Carrera.
Curiosidades
Además de dar a conocer un trabajo 'de chinos' que ha ido evolucionando a la par de la tecnología, y ahora mira a la informática forense como su principal valor de futuro, la exposición esconde una serie de curiosidades. Por ejemplo, en las vitrinas puedes encontrar joyas como el bloque, "una especie de cámara donde pones la huella y sale a tamaño natural" que se ha estado utilizando "hasta hace cuatro días" en Estados Unidos, explica el subinspector Manzanas.
Ahora volvamos a CSI, ¿qué hacen cuando un testigo describe a un sospechoso? Un retrato robot. En la muestra puede verse a su padre (o su abuelo): el identikit, una recopilación de tarjetas que muestran diferentes peinados, ojos, narices, bocas..., una herramienta que a primera vista recuerda a las preguntas del '¿Quién es quién?', "el salto siguiente a los maestros que dibujaban a lápiz", cuenta Julián.
Y del pasado de las estanterías al presente del escenario y la maqueta. En el escenario ideal del crimen vemos dos cadáveres, uno prácticamente inidentificable, colillas, pisadas, agujeros de bala y casquillos... Todo ello para "representar todas las disciplinas de Policía Científica: trazas instrumentales, balística, ADN...", y en la maqueta se muestra "una inspección ocular de un tiroteo, donde se han encontrado cadáveres y posiblemente más enterramientos". "Cuando hay una escena de este calibre, movemos el laboratorio de actuaciones especiales", un camión que lleva "el laboratorio (una mesa de autopsias, diferentes frigoríficos...) a la escena del crimen", explica Luis, policía de la Científica. Y así, en camiones se llevarán Julián, Florencio y Luis las diferentes herramientas que han acompañado a la Policía Científica desde hace más de cien años.

Fotografía: Esteban Cobo