Psicología y deporte, una relación en la élite pero también en las bases

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Santander, 25 de julio de 2023-. La influencia de la psicología en el deporte queda cada vez más patente ante las fuertes presiones a las que se enfrentan los deportistas de élite, un empleo de esta situación es el de la gimnasta norteamericana Simone Biles, que abandonó las Olimpiadas de Tokio. Sin embargo, esta disciplina también trabaja con deportistas en fase de formación porque lo consideran “clave” para su posterior desarrollo. Psicología y deporte, por tanto, se dan la mano para establecer conductas que ayudan y aquellas que no producen efectos positivos, pero también para valorar y trabajar sobre los entornos. De todo ello ha hablado hoy Isabel Balaguer, catedrática de Psicología del Deporte e integrante del equipo del tenista Carlos Alcaraz. Lo ha hecho en el marco de la ‘XX Escuela de Psicología ‘José Germain’. Psicología y psicopatología en la vida actual’ que se viene desarrollando en los Cursos de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

En una entrevista posterior a su intervención en el curso, Isabel Balaguer explica que durante su exposición “he querido presentar dos caras de una misma moneda, lo que son problemas y beneficios de la práctica deportiva”. “Tenemos que preguntarnos no solo por qué el deporte en sí mismo puede conllevar problemas o beneficios, sino cómo vive el deportista su experiencia”, afirma. Teniendo en cuenta esa experiencia entran una serie de variables como la competencia, la autonomía y las buenas relaciones, “tres necesidades psicológicas básicas que favorecen que la motivación del deportista sea de calidad o no”. “Si la motivación es de calidad fomentaremos el bienestar, pero si se frustran esas tres variables va a ser de baja calidad”, argumenta. Partiendo de una premisa clara, el estrés que produce la competición por sí misma, es necesario “el hecho de poder regularse a nivel emocional, tener unas creencias sobre lo que es el éxito; los deportistas que lo pasan muy mal son aquellos que sobre todo quieren demostrar que son los mejores, les preocupa ganar y no se meten en el proceso”.

Psicología en deporte base

Otra de las cuestiones importantes a analizar es la creencia de que la psicología aplicada al deporte ocurre tan solo cuando hablamos de la élite, pero nada más lejos de la realidad. La implicación de estos profesionales empieza a tener cada vez más incidencia en el deporte base. Así lo confirma Isabel Balaguer que señala que “en el Valencia CF hay un equipo muy bueno de psicólogos y en tenis estamos trabajando cada vez con niños de 9-10-11 años porque se ha visto que si a esa edad aprenden a tener rutinas, ayudarles a saber lo que buscan, sus metas, qué es el éxito, van a saber regular sus emociones. Ellos mismos notan que se pueden regular mejor en la pista y pueden disfrutar más”. Por lo tanto, queda desterrada la idea de aplicar la psicología únicamente a deportistas de élite.

Y algo que también influye, sea al nivel que sea, es el entorno, especialmente, los padres. Para la psicóloga es importante que “el deportista tenga unos padres que le quieran, le valores, le apoyen y actúen como padres, no como entrenadores”. Actuar de forma contraria conduce directamente a que el deportista acumule más presión y su desarrollo sea menos saludable, e incluso desarrolle idea de culpabilidad y de tener que demostrar a sus progenitores su valía por ser ellos quienes les sustentan económicamente.

La vida después del deporte

Otro de los aspectos fundamentales que estudia la psicología y que como ciencia aporta herramientas a los deportistas en el final de la vida profesional de éstos. Un proceso en el que “hay un vacío muy importante” lo que conduce a que se trabaje mucho “en el tema de la identidad, que es clave”. “Cuando un deportista ha llegado a la élite, ha sido una estrella y esa actividad le ha ocupado el 90 % de su tiempo, dejar de ser una estrella le lleva a preguntarse quién es, esa búsqueda de identidad es muy importante porque si no se prepara puede llevar a problemas psicológicos graves”.

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